no estar
después de ver mi vida sin mí, me quedé un buen rato pensando en este asunto de morirse. hay algo de romántico en morirse, salir del prosaico tráfico cotidiano y pasar a un lugar hecho de memorias y nostalgias. no hay que haber leído a jorge isaacs para saber que el mejor modo de hacerse inolvidable es morirse. y empieza uno a pensar que de pronto si se muere todos sus pecados quedarían perdonados, y la gente que lo ha querido se acordaría de uno por cosas más significativas que las que normalmente lo definen. es un video, porque morirse para ser recordado y amado es como quemar madera para vender las cenizas. pero cuando has estado cerca, te das cuenta de que el miedo a la muerte tiene poco que hacer frente al profundo atractivo, la mística y el misterio que ella sugiere. porque si mueres discretamente, aún joven, las torpezas desaparecen de tu retrato y tus recuerdos se magnifican. y hay algo de decepción cuando te enteras de que no va a pasar… pero después empiezas a pensar que si murieras, después de un tiempo la gente seguiría queriéndose, y tú quedarías atrás, envidiando a esa que sí está, a la que quieren y con la que viven. y cuando piensas eso decides que es mejor quedarte…
pendejadas de uno.
pd. La Que No Está
Ninguna tiene tanto éxito como La Que No Está. Aunque todavía es joven, muchos años de práctica consciente la han perfeccionado en el sutilísimo arte de la ausencia. Los que preguntan por ella terminan por conformarse con otra cualquiera, a la que toman distraídos, tratando de imaginar que tienen entre sus brazos a la mejor, a la única, a La Que No Está.
Ana María Shua
(cortesía de amanda)



