no estar

después de ver mi vida sin mí, me quedé un buen rato pensando en este asunto de morirse. hay algo de romántico en morirse, salir del prosaico tráfico cotidiano y pasar a un lugar hecho de memorias y nostalgias. no hay que haber leído a jorge isaacs para saber que el mejor modo de hacerse inolvidable es morirse. y empieza uno a pensar que de pronto si se muere todos sus pecados quedarían perdonados, y la gente que lo ha querido se acordaría de uno por cosas más significativas que las que normalmente lo definen. es un video, porque morirse para ser recordado y amado es como quemar madera para vender las cenizas. pero cuando has estado cerca, te das cuenta de que el miedo a la muerte tiene poco que hacer frente al profundo atractivo, la mística y el misterio que ella sugiere. porque si mueres discretamente, aún joven, las torpezas desaparecen de tu retrato y tus recuerdos se magnifican. y hay algo de decepción cuando te enteras de que no va a pasar… pero después empiezas a pensar que si murieras, después de un tiempo la gente seguiría queriéndose, y tú quedarías atrás, envidiando a esa que sí está, a la que quieren y con la que viven. y cuando piensas eso decides que es mejor quedarte…

pendejadas de uno.

pd. La Que No Está

Ninguna tiene tanto éxito como La Que No Está. Aunque todavía es joven, muchos años de práctica consciente la han perfeccionado en el sutilísimo arte de la ausencia. Los que preguntan por ella terminan por conformarse con otra cualquiera, a la que toman distraídos, tratando de imaginar que tienen entre sus brazos a la mejor, a la única, a La Que No Está.

Ana María Shua
(cortesía de amanda)

bendición

con motivo de esto, encontré un comentario de este niño sobre oliverio girondo. eso me trajo a la memoria un encantador ¿poema? que dan ganas de regalarle a cierta gente ciertos días…

Que los ruidos te perforen los dientes, como una lima de dentista, y la memoria se te llene de herrumbre, de olores descompuestos y de palabras rotas. Que te crezca, en cada uno de los poros, una pata de araña; que sólo puedas alimentarte de barajas usadas y que el sueño te reduzca, como una aplanadora, al espesor de tu retrato. Que al salir a la calle, hasta los faroles te corran a patadas; que un fanatismo irresistible te obligue a prosternarte ante los tachos de basura y que todos los habitantes de la ciudad te confundan con un meadero. Que cuando quieras decir “mi amor”, digas “pescado frito”; que tus manos intenten estrangularte a cada rato, y que en vez de tirar el cigarrillo, seas tú el que te arrojes en las salivaderas. Que tu mujer te engañe hasta con los buzones; que al acostarse junto a ti, se metamorfosee en sanguijuela, y que después de parir un cuervo, alumbre una llave inglesa. Que tu familia se divierta en deformarte el esqueleto, para que los espejos, al mirarte, se suiciden de repugnancia; que tu único entretenimiento consista en instalarte en la sala de espera de los dentistas, disfrazado de cocodrilo, y que te enamores, tan locamente, de una caja de hierro, que no puedas dejar, ni por un solo instante, de lamerle la cerradura.

here comes the sun

si bien los grandes cambios de mi vida solían ocurrir en octubre, este cambio de año parece traer consigo montones de cambios… y me huelo que vienen cosas buenas.

dejé mi trabajo. los quince días que quedan de contrato, los últimos de enero, serán para entrenar a mi reemplazo, y mi cuerpo y mi alma descansan ante la perspectiva de alejarse del dolor que produce estar todo el día frente al computador, todo el día digitando, todo el día escribiendo informes, todo el día hablando por teléfono.

ya mi hermanita está en un lugar donde las cosas pasan doce horas antes (¿o después?) que en mi continente, y aunque la despedida ha sido dura, me hace feliz pensar que cuando hable con ella, aunque sea cada quince días, estará encarretada, con cuentos nuevos para contar, y que recibiré postales con jirafas -amo las postales-.

entregué la tesis de la maestría, sólo queda sustentar y graduarme, y dejar ir definitivamente los miedos, apegos y tristezas de estar en medio de la guerra. seguiré amando siempre a quienes me cuidaron mientras estuve en campo, no me arrepiento de los riesgos que corrí -sólo de los que hice correr a otros- y espero que publicar el trabajo sirva para algo. pero qué rico que se acabó.

estoy en la mitad de la nada, pero alguien me enseñó alguna vez que ese es un excelente lugar para empezar. quiero escribir -artículos, cuentos, ensayos, novelas-, quiero nadar, quiero hacer manualidades -ahora ando haciendo unos aretes y collares muy bacanos-, quiero dar clase, quiero ver a mis viejos amigos, quiero cantar, quiero pasar las tardes de los domingos arrunchada con mi novio viendo tv, quiero caminar por bogotá vestida de colores sin que nada me duela.

tengo mi casita, mis dos manos y mi voz, amigos y amores, una familia extraña y por fin reconfortante, un cielo gris y agua caliente. algo se debe poder hacer con eso.

pd. a todos los que quiero y/o me quieren, a casi todos los que no, a los muchos desconocidos amables que han pasado por aquí a saludar, a quien corresponda: feliz año.