here comes the sun
si bien los grandes cambios de mi vida solían ocurrir en octubre, este cambio de año parece traer consigo montones de cambios… y me huelo que vienen cosas buenas.
dejé mi trabajo. los quince días que quedan de contrato, los últimos de enero, serán para entrenar a mi reemplazo, y mi cuerpo y mi alma descansan ante la perspectiva de alejarse del dolor que produce estar todo el día frente al computador, todo el día digitando, todo el día escribiendo informes, todo el día hablando por teléfono.
ya mi hermanita está en un lugar donde las cosas pasan doce horas antes (¿o después?) que en mi continente, y aunque la despedida ha sido dura, me hace feliz pensar que cuando hable con ella, aunque sea cada quince días, estará encarretada, con cuentos nuevos para contar, y que recibiré postales con jirafas -amo las postales-.
entregué la tesis de la maestría, sólo queda sustentar y graduarme, y dejar ir definitivamente los miedos, apegos y tristezas de estar en medio de la guerra. seguiré amando siempre a quienes me cuidaron mientras estuve en campo, no me arrepiento de los riesgos que corrí -sólo de los que hice correr a otros- y espero que publicar el trabajo sirva para algo. pero qué rico que se acabó.
estoy en la mitad de la nada, pero alguien me enseñó alguna vez que ese es un excelente lugar para empezar. quiero escribir -artículos, cuentos, ensayos, novelas-, quiero nadar, quiero hacer manualidades -ahora ando haciendo unos aretes y collares muy bacanos-, quiero dar clase, quiero ver a mis viejos amigos, quiero cantar, quiero pasar las tardes de los domingos arrunchada con mi novio viendo tv, quiero caminar por bogotá vestida de colores sin que nada me duela.
tengo mi casita, mis dos manos y mi voz, amigos y amores, una familia extraña y por fin reconfortante, un cielo gris y agua caliente. algo se debe poder hacer con eso.
pd. a todos los que quiero y/o me quieren, a casi todos los que no, a los muchos desconocidos amables que han pasado por aquí a saludar, a quien corresponda: feliz año.




Y tienes tu vida y tu luz,
Isaac
Que afortunada que eres. Buenos cambios se avecinan, de seguro.