los quince minutos

.
me acaban de avisar que la primera página de la blogoteca de hoy está dedicada a esta servidora… y como la entrevista responde la pregunta vieja de los motivos de mi nombre y otro par de cosas, pues me encantaría que la leyeran. súmenle la recomendación del mes pasado en blogscolombia y el barullo que han armado los freaks unidos porque se les metió una niña a la casa, y se imaginarán cómo me siento de rara. ahora lo que queda es tratar de estar a la altura de tanto alboroto, pa’ que los que se asomen no terminen diciendo, como fermina daza cuando le preguntaron cómo le había parecido europa, que más es la bulla.

kite

.
la cometa la habíamos comprado el día anterior en el pueblo y se llamaba rebeca. cursi ponerle nombre a la cometa, claro, pero yo que culpa si con él todo tenía nombre y casi todo era cursi, afortunadamente. habíamos comprado además muchos metros de pita -demasiados, a mi parecer- pero olvidamos conseguir algo para que hiciera de cola, y él, que elevaba cometas en ese mismo cerro cuando tenía seis años, insistió en que sin cola no iba a volar bien. de modo que descuartizamos el par de trapos que había en la cocina desde hace mil años y la cometa -un pedazo de plástico templado sobre palitos- quedó con una cola de harapos color perro corriendo que nos pareció un éxito.

salimos entonces al planito. hacía un viento helado de esos que le ponen a uno la cara roja y los dedos tiesos, viento a todas luces incompatible con el solecito tibio que ese día se dignaba asomarse a la sabana. en el siguiente cerro se veían algunos pelaos con sus respectivas cometas como punticos a contraluz, mientras yo me preparaba para hacer el ridículo ante todos ellos. porque, vea usted, yo nunca había elevado cometas. una semana antes se lo había contado, pasando frente a un sardinel donde exhibían todos los modelos, colores y tamaños que una cometa puede tener, y el hombre se escandalizó un poco. por eso cuando la vimos colgada en la puerta de una miscelánea, de ida para esa casita en la mitad de la nada que era nuestro mundo privado, fue obvio que teníamos que comprarla.

de modo que ahí estábamos, yo tirada en el pastico aprovechando el sol y él haciendo cálculos de para dónde iba el viento. finalmente me dió la pita e instrucciones, y empecé a dar vueltas como boba jalando la cometa. no elevaba, pero la sensación de correr con la resistencia del viento atrás me pareció deliciosa. tras muchos intentos finalmente la cometa comenzó a subir y yo a reírme. cuando bajaba había que recoger rápido la cuerda que quedaba en el piso para que no se enredara, cuando subía parecía que me iba a cortar los dedos en los que había enredado la pita. él me enseñó a recogerla en un palito para no quemarme, pero no la logré. de modo que seguí haciéndolo con las manos, que al día siguiente se veían como si las hubiera metido en un ventilador. estuvimos ahí casi todo el día, turnándonos la pita y tratando de hacer remontar la cometa cuando se quedaba sin ánimos. al final teníamos los jeans llenos de manchas de pasto, las uñas negras de recoger pita de afán, la cara quemada y los pies cansados.

podría decir que ese fue el día en que aprendí a elevar cometas, pero ya que no lo he intentado desde entonces, no sé si sería cierto. podría decir que aprendí muchas otras cosas, pero no fue así. lo único que lo hace importante, mirando desde acá desde la nostalgia, es que ese día, con todo y cliché, fui feliz.

pd-actualización: ese hombre (que por lo demás fue mi primer amor) está cumpliendo años hoy 29 de abril. nunca sabrá cuan agradecida vivo por lo que tuvimos ni cuantas alegrías le deseo para su vida.

yo tengo para ti mi buen amigo

yo tengo para ti mi buen amigo
un corazón de mango del sinú
oloroso
genuino
amable y tierno
(mi resto es una llaga
una tierra de nadie
una pedrada
un abrir y cerrar de ojos
en noche ajena
unas manos que asesinan fantasmas)
y un consejo
no te encuentres conmigo.

raúl gomez jattin

y no, no es que ande deprimida, es que este es mi poema favorito de uno de los dos poetas que me gustan ahora (cuando estaba más chiquita eran tres o cuatro). en la feria del libro en el stand de norma está su libro a 7.000 pesos, y no hay quiebra que justifique dejarlo ahí. a los que les guste el señor pues ya saben. a los que no, les recomiendo el pabellón infantil, roald dahl está de vuelta y todavía hay quienes creen que todos los suyos son libros para niños. peor para ellos, mejor para nosotros, porque los venden con ilustraciones.
.

anonimato y autocensura

cuando cambié el blog de sitio pensaba en algo más parecido al anonimato de lo que tenía antes, pensaba en la ingenua sensación de libertad que da hablar con desconocidos, pensaba en el placer de escribir como me saliera de adentro, sin demasiada edición, sin cuidar susceptibilidades, sin la responsabilidad de que mis palabras coincidieran con mis actos.

ayer un mail me hizo entender que la costumbre de la autocensura es más profunda que casi cualquier otra y que no hay malas excusas a la hora de ejercerla. dije que ya no me censuro, porque en dos años estudiando sobre paras me callé todo lo que tenía para callarme en la vida. pero no es cierto. la incapacidad de separarse de lo que piensen de uno es una enfermedad crónica, ahora lo sé, y no necesito conocer a alguien para temer la acidez de sus respuestas o desear su aprobación.

no debería sorprenderme, al menos en una época de la vida en que finalmente estoy entendiendo algo que cuando lo estudié en el fondo no creía: es en serio que estamos hechos de cómo nos crearon, es en serio que las instituciones tienen papeles importantes en nuestras vidas de los que no necesitamos huir, es cierto que la sociedad no es una cosa grande y mala que está allá afuera, sino simplemente nuestros miedos y nuestros anhelos vestidos de otros colores cruzándose en los andenes. no, cariño, no eres especial. nadie lo es. sentirte diferente e incomprendido, preferir los gatos y odiar el reguetón no es una expresión de tu más íntima personalidad. eres tan único como todos los demás que vieron el comercial.
.

por qué no

en una posdata del post anterior ofrecí someterme a la tiranía del lector y escribir sobre lo que me pidieran. la primera solicitud fue de la señorita stirer, y el tema es “¿por qué no ha puesto los cachos?”. la pregunta surge, supongo, de que en mis cien cosas la número 60 reza “no le he puesto los cachos a nadie, e ingenua yo, no creo que me los hayan puesto aún”. paso entonces a explicar los motivos de tal peculiaridad.

soy pequeña aún. dos relaciones largas y algunos intentos fallidos no son precisamente una extensa vida afectiva de la cual alardear, ni me han pasado tantas cosas como para considerarme del otro lado de nada. he sido muy de buenas y me han tocado hombres generosos, dulces, honestos y comprometidos. más por torpeza que por mala voluntad, ellos me hicieron daño alguna vez, y yo los herí también más de lo que quisiera recordar. pero nunca le puse los cachos a nadie. hasta hoy, claro, porque no estoy dispuesta a jurar que no lo haga alguna vez.

no ha sido, como sería fácil creer, por falta de inspiración o de oportunidades. sí, me han gustado otros niños mientras he estado con alguien. algunos nunca dejarán de gustarme. mi primer amor, con quien pasé casi cinco años, tenía un mejor amigo que me movía el piso de manera fulminante. músico él, con manos largas y rizos oscuros, tocó piazzolla para mí un par de veces y juro que hubiera querido tirármele encima. pero me aguanté.

con ese primer amor volví a hablarme hace poco, cuando yo estaba con quien hasta ahora ha sido el último. nos encontramos para ver si ya era hora de ser amiguitos y descubrimos con horror que la química había permanecido intacta en dos años sin vernos. conversamos delicioso, evocamos recuerdos y a punto estuve de mandar la cordura al carajo y dormir con él. pero no lo hice (al menos no entonces).

los motivos son varios. el primero, creo, es de carácter. aunque suene tonto, me parece que una relación necesita mucha cabeza y mucho corazón, y no me siento capaz de aprendérmele las mañas y lidiarle el genio a dos a la vez. además soy pésima diciendo mentiras, y me embrollaría solita intentando hacer cuadrar las vainas. resumiendo, en primera instancia, no pongo los cuernos porque no tengo la habilidad para hacerlo.

esa es la respuesta sencilla. ahora, si no le da pereza seguir leyendo, pasemos a la verdad. la segunda razón, que es la que más cuenta, es de decencia, por arcaico que suene. hasta ahora la premisa en mis relaciones ha sido no causar daño deliberadamente. que a uno le duelen muchas cosas que el otro hace o dice, por supuesto. pero lo que me impulsa a mí a seguirlo intentando es la convicción de que el otro no hace cosas para causarme dolor, ni yo a él. por lo mismo no grito ni insulto, ni permito que lo hagan conmigo. simple cuestión de mantener la vida vivible.

lo otro es que no soy una mujer celosa, y de la única vez en la vida que tuve un ataque de celos guardo pésimos recuerdos (es una sensación horrible, ¿no le parece?). asumo que si alguien está conmigo es porque es conmigo con quien quiere estar, y que por lo tanto puedo ir por el mundo confiando en que en el momento en que la relación que tenemos no le funcione tanto como para ser la única, tendrá la delicadeza de avisarme. pero sólo puedo creerlo porque eso es lo que yo hago. me temo que incursionar en la infidelidad destruiría para mí la fe en que se puede de otro modo, y me crearía toda la inseguridad y la desconfianza de las que hasta ahora he podido prescindir.

a eso súmele que yo no me creo el cuento de que la gente se pone los cachos y todo sigue divinamente. sé por experiencia propia que cuando algo en mí empieza a sugerir reiteradamente esa posibilidad, es que mi relación no está funcionando. y en vez de tirármela del todo con algo de esa magnitud, prefiero tratar de averiguar qué es lo que me tiene aburrida y ver si tiene arreglo. si se hace el intento y ni así, ok, habrá que pensar en terminar las vainas. pero nunca he sabido de un problema de pareja que se resuelva en una cama ajena.

y finalmente, y esto es quizá lo más impopular que persona alguna puede admitir en estos tiempos: no soy muy amante del sexo de ocasión. no significa que para acostarme con alguien necesite estar comprometida, pero sí necesito que esté pasando algo. las hormonas solas no me alcanzan. o lo quiero, o estamos en un encarrete raro, o nos estamos tirando la amistad, o estamos aprovechando el reencuentro. pero algo tiene que despertarme. y si eso es para un one night stand, ¿se imagina cómo tendría que ser para unos cachos?
.

perfil del cargo

por estos días varios niños han estado haciendo su listica de cómo quieren la mujer… y aunque me he burlado un poco (cuando se enamoren les va a parecer maravillosa así no más, y no se les va a ocurrir sacar lista) recién caí en cuenta de que podría ser buena idea hacer una de esas. es que hay momentos en la vida en que ni uno sabe muy bien qué quiere, así que este es un ejercicio para ver si de ahora en adelante voy por la vida con las cosas más claras…

entonces, para el registro, he aquí el perfil del niño con el que quisiera andar… y se le agradecerá que no aparezca antes de dos semanas, si es tan amable.

quiero un hombre

- que me quiera tanto como yo a él. ni más ni menos, literalmente.
- que no sea bruto. de hecho, en este momento de la vida, gana puntos si es más inteligente que yo.
-que tenga vida propia.
-que ya haya cortado el cordón umbilical y no se esconda en las faldas de mami para evadir las decisiones.
-por amor de dios, que no esté buscando otra mamá!
-que no necesite trago ni marihuana para estar contento.
-que consienta y se deje consentir.
-que no diga mentiras.
-que tenga la firmeza de carácter para enfrentarme cuando me pongo difícil en el libre ejercicio de mi voluntad, pero que no sea tan pendejo como para intentar mandarme.
-que sepa suficiente de algún tema como para descrestarme -no es difícil.
-que no haga ni acepte chantajes.
-que entienda que por mucho que lo quiera y me guste estar con él, a veces necesito tiempo sola en mi casita.
-que no se victimice.
-que sea capaz de acompañarme cuando me enfermo, con buena voluntad y sin lástima.
-que tenga una mínima idea de lo que quiere en la vida y se esfuerce por conseguirlo, en lugar de echarle la culpa al universo porque no tiene el trabajo o la casa que quisiera.
-que tenga amigos y pase tiempo con ellos, con o sin mí.
-que no crea que el hecho de que me gusta cocinar significa que consiguió chef, o que porque a ratos me da el remolino chupamanchas entonces ya tiene quien le arregle la casa.
-que tenga criterio.
-que pueda conversar rico sobre pendejadas y también sobre cosas importantes, sin necesidad de tener razón siempre.
-que no le de miedo expresar afecto.
-que tenga posiciones propias -políticas, religiosas, sexuales, qué se yo- y no necesite imponérselas a nadie.
-que haya superado a la ex. a todas las ex.
-que no se crea el putas porque tiene o sabe alguna cosa.
-que pueda estar igualmente cómodo tomando vino en un buen restaurante o cerveza en una tienda de pueblo.
-que no esté absolutamente prevenido porque le han roto el corazón mil veces y ahora sólo se junta con mujeres para comprobar que todas son malas y crueles.
-que lea y sepa leer (no es lo mismo) y que pueda pasarse una tarde con uno, cada quien con su librito, y disfrutar el plan.
-que sepa admitir errores. este punto es fundamental: no significa que ande siempre disculpándose hasta de lo que no hizo, pero sí que pueda reconocer cuando la cagó y pedir perdón, sin mucho mierdero.

esos son los fundamentales. pero ayudaría…

-que le guste el cine. puntos extra si muere por el cine. y si además sabe de cine, estupendo.
-que tenga alguna habilidad ‘artística’ (escritura, fotografía, música, pintura, etc.).
-que pueda entender lo que significa la música en mi vida y apreciar lo que le entrego si canto para él.
-que viva solo, o con un roomate, o en cualquier caso no con los papás.
-que no sea dungeon master o storyteller. de hecho, mejor si no juega rol.
-que mida más de uno setenta.
-no ha de ser aquiles el de los bucles espléndidos, pero los tipos con bonitos crespos tienen un encanto especial para mí.
-que tenga un sentido del humor medianamente elaborado.
-que si le gusta el fútbol no suponga que a mí también tiene que gustarme.

no parece nada tan difícil…

pd 1. los invito a proponer tema para el próximo post y me comprometo a escribir sobre lo que propongan, siempre y cuando no se pasen (gracias a mr. klauss por la inspiración para la iniciativa).

pd 2. nada como ir a cine a la 1:10 pm en día hábil y ver algo como ‘v for vendetta’ para quedar de buen genio. nunca me había gozado tanto una demolición.
.

siguiente »