kite
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la cometa la habíamos comprado el día anterior en el pueblo y se llamaba rebeca. cursi ponerle nombre a la cometa, claro, pero yo que culpa si con él todo tenía nombre y casi todo era cursi, afortunadamente. habíamos comprado además muchos metros de pita -demasiados, a mi parecer- pero olvidamos conseguir algo para que hiciera de cola, y él, que elevaba cometas en ese mismo cerro cuando tenía seis años, insistió en que sin cola no iba a volar bien. de modo que descuartizamos el par de trapos que había en la cocina desde hace mil años y la cometa -un pedazo de plástico templado sobre palitos- quedó con una cola de harapos color perro corriendo que nos pareció un éxito.
salimos entonces al planito. hacía un viento helado de esos que le ponen a uno la cara roja y los dedos tiesos, viento a todas luces incompatible con el solecito tibio que ese día se dignaba asomarse a la sabana. en el siguiente cerro se veían algunos pelaos con sus respectivas cometas como punticos a contraluz, mientras yo me preparaba para hacer el ridículo ante todos ellos. porque, vea usted, yo nunca había elevado cometas. una semana antes se lo había contado, pasando frente a un sardinel donde exhibían todos los modelos, colores y tamaños que una cometa puede tener, y el hombre se escandalizó un poco. por eso cuando la vimos colgada en la puerta de una miscelánea, de ida para esa casita en la mitad de la nada que era nuestro mundo privado, fue obvio que teníamos que comprarla.
de modo que ahí estábamos, yo tirada en el pastico aprovechando el sol y él haciendo cálculos de para dónde iba el viento. finalmente me dió la pita e instrucciones, y empecé a dar vueltas como boba jalando la cometa. no elevaba, pero la sensación de correr con la resistencia del viento atrás me pareció deliciosa. tras muchos intentos finalmente la cometa comenzó a subir y yo a reírme. cuando bajaba había que recoger rápido la cuerda que quedaba en el piso para que no se enredara, cuando subía parecía que me iba a cortar los dedos en los que había enredado la pita. él me enseñó a recogerla en un palito para no quemarme, pero no la logré. de modo que seguí haciéndolo con las manos, que al día siguiente se veían como si las hubiera metido en un ventilador. estuvimos ahí casi todo el día, turnándonos la pita y tratando de hacer remontar la cometa cuando se quedaba sin ánimos. al final teníamos los jeans llenos de manchas de pasto, las uñas negras de recoger pita de afán, la cara quemada y los pies cansados.
podría decir que ese fue el día en que aprendí a elevar cometas, pero ya que no lo he intentado desde entonces, no sé si sería cierto. podría decir que aprendí muchas otras cosas, pero no fue así. lo único que lo hace importante, mirando desde acá desde la nostalgia, es que ese día, con todo y cliché, fui feliz.
pd-actualización: ese hombre (que por lo demás fue mi primer amor) está cumpliendo años hoy 29 de abril. nunca sabrá cuan agradecida vivo por lo que tuvimos ni cuantas alegrías le deseo para su vida.




Aprendio a volar?
tal vez tus ilusiones volaron junto a ella y eras feliz por que lo compartian, quien sabe solo soy uno mas en este mundo n_n !!.
no tengo recuerdos de la infancia como para decir que disfrute de algo bueno, lo unico agradable que recuerdo aun es cuando estaba en el colegio militar y todo el curso era unido, no algo hipocrita, eramos muy sinceros y unidos
el unico curso en el que me senti feliz ;P
Me acordaste de esta tira de Calvin & Hobbes. El abusivo retoque de color rojo es mío.
Siempre me ha parecido que por su ternura no parece de Calvin. Sorprendente
yo todavía no sé elevar cometas :( (cada año digo lo mismo: este año sí! … será que este año sí le hago?)
Mis recuerdos relacionados con las cometas, que nunca me interesó aprender a manejar porque me parecía aburrido, son extraños. Nunca relacionados con la felicidad. Podría haber uno muy similar pero no quise.
Yo me acuerdo que yo sabia hacer cometas, hacerle la cola, elevarlas y mantenerlas en el aire, como desdelos 6 años hasta, nose, como los 13…
en este instante no se si seria capaz.
¡LINDA!
Muy buen post…
Topamos…
Muy, muy bueno.
Saludos!
Carambas, cuanta nostalgia. Me haz despertado muchos recuerdos. Tenía ganas de comentarte uno. Pero a mi la nostalgía, en días como hoy, me hace mal, espero que a tí no.
en uno de mis numerosos cumpleaños decidí festejar elevando cometas, recuerdo que un amigo quiso elevar una sombrilla porque estaba seguro que funcionaría, como la novicia del cuento (no sé como se llama), el caso es que la cosa negra, que antes era paraguas, nunca pudo sostener el vuelo, pero nos divertimos de lo lindo.
Curioso como cada persona tiene momentos diferentes en los cuales se siente feliz, desde aquellas personas que siente que la felicidad se logra en momentos de soledad hasta aquellos en que necesitan de una multitud.
En fin, eso es lo bueno de ser un humano.
stirer: no.
dark ikari: yo tampoco soy muy pródiga en recuerdos de infancia… este es de cuando tenía 19 o 20.
mauricio: calvin es una maravilla. y sí, esa tira está super dulce.
taiko-go: no hay afán.
mal ladrón: afortunadamente nos mueven cosas distintas a todos.
maja: mis respetos.
toposauro: gracias!
dani: gracias y saludos también para sumercé.
presilábica: depende. esta es de las que me recuerda que fuí y puedo ser feliz de formas simples.
beto: qué buen cuento, me hizo reír imaginándolo. parece que tiene usted buenas celebraciones de cumpleaños.
alexander: sip, necesitamos cosas distintas en distintos momentos de la vida.
gracias por venir y por conversarme.
Leyendo tu post, recordé que yo nunca en la vida he elevado una cometa. Tal vez lo intenté una vez estando en 3ro de primaria por obligación en el colegio y no resultó, negada para eso, aunque también recuerdo que me reía a carcajadas intentándolo. Después de eso nunca lo intenté, la verdad no es una actividad que me llame mucho la atención.
Hola, pasaba por aquí
solo he alcanzado a leer tu último post, pero me gustó y me hizo recordar una cosa (hoy ha sido día para recuerdos), cuando yo era niño hacía secuencias de dibujos de jugadas de fútbol que terminan en gol… no sé por qué pongo esto acá en tu espacio pero me hizo recordar felices e ingenos tiempos
Qué bonito este post!. Me hizo recordar que hace mucho años no elevo cometas y que hace algunos menos, no paso una tarde de esas en las que la cursilería hace parte del programa y no sobra. De esas que lo hacen a uno escribir.
Lo del ‘color perro corriendo’ estuvo muy bueno.
Un saludo :)
Lo de elevar cometas dista de ser una simple y aburrida distracción para ser todo un ejercicio de superación personal. Me pasó algo similar en Agosto, creo…. elevar cometas no es tan fácil como parece. Y si, es bien divertido.