heartbroken
van veinte veces que me echo el cuento de que lo de urabá ya terminó -cuando salí de allá, cuando entregué la tesis, cuando sustenté, cuando me gradué, cuando entregué el manuscrito para el libro y así sucesivamente- y anoche, cazando comas con miguel, las lágrimas saltaron de nuevo para demostrar que aún hay miedos, dudas y dolores que distan mucho de estar resueltos. comienzo a sentir que no me alcanza la vida para procesar esto, que cada nuevo muerto lo cargan a mi cuenta, que la pregunta por la utilidad de este trabajo no la responderé nunca.
esto es lo único que sé hacer y es en lo que me veo siempre, pero si cada intento de antropología de la violencia me va a dejar tantas heridas, tal vez es hora de preguntarme si no debería elegir otro oficio que sea más capaz de hacer.




Definitivamente hay cosas que marcan el camino a seguir. Tal vez unos caminos dejan heridas más profundas que otros, sin embargo siempre se necesita de alguien que haga el “trabajo sucio” pero las personas que parecen las menos preparadas para soportarlo son aquellas que marcan la diferencia. Tal vez por que hacen las cosas con una perspectiva que nadie esperaba.
la pasion por el conocimiento es dolorosa. pero es posible que esas lagrimas tengan sentido, tal vez ese alguien más que te lee y esa madre que te cuenta sobre su hijo se merezcan esa y todas las lagrmias…. solo tal vez.
Infortunadamente son historias cotidianas, repetitivas, sólo cambian los nombres, los lugares y los testigos, pero nos acompañan siempre con su carga de dolor e impotencia. Buen post. Te invito a que nos visites en www.equinoxio.org, un sitio para gente como tú. Un abrazo,
que pregunta complicada esa de “la utilidad del trabajo”… pero si tu opción fue por ese tipo de antropología tendrás que aprender a convivir y exorcizar todas esas heridas que va dejando la estela de tu trabajo.
quisiera decir mas cosas… pero prefiero solo invitarte a oir Bach. una de esas suites para Cello.
Hace unos días escribió un post sobre el silencio y la censura que me dispuse a comentar. Como usted en alguno mío, no llegué a articular un comentario inteligente (aunque no crea que por eso el presente dice algo interesante), y como tantas otras cosas, lo callé.
Las muchas veces que lo imaginé, empecé con una referencia a un capítulo de Dolina en El Libro del Fantasma. No sé si lo conoce usted, a mí me encantó su programa de radio cuando visité Buenos Aires (La venganza será terrible), y dispongo tanto de los libros como de unas radionovelas en las que participan buena parte de los intelectuales argentinos que tanto idolatramos acá: les luthiers, escritores, periodistas, cantantes, y demás. Parece que podría darle usted un buen uso tanto a los textos como a los discos en este momento, y si me lo permite, se los podría compartir. Bueno, no todos, porque una de las radionovelas, llamada Lo que me costó el amor de Laura (que casi fue un presagio para mí), se lo regalé a una buena amiga que se fue del país, así que ese podría demorarse un par de semestres en estar disponible.
Dolina habla, en todo caso, de una práctica teatral en algún momento de la historia China o de Japón (para el efecto, es lo mismo, si me permite la imprecisión), en la que los actores se especializaban en el arte de la ausencia. Empieza a contar la manera como unos llegaron a hacerse célebres por su manera de no estar en el escenario, al punto que algunos de sus compañeros jamás llegaron a verlos, y sobre uno de los más reconocidos, se decía que jamás existió.
También pensé en contarle que, en el IDCT trabajé con un tipo brillante que tiene texto llamado “un caballero no se sienta así”, en el que reflexiona sobre los usos de la obra de nuestro famoso pintor. Dice, al reflexionar sobre los textos que dejó Marta Traba, que la obra de Caballero siempre fue analizada desprovista de erotismo para silenciar eso que resultaba ser una identidad homosexual, para poder aceptar su obra en un espacio con debates políticos y valores canónicos en torno a la sexualidad. Por lo menos esa es mi interpretación.
En todo caso, los ejemplos ilustran bastante bien dos elementos que quiero dejarle como reflexión: en primer lugar, que callar algo también es parte constitutiva de nuestra identidad. Parece elemental, pero fíjese usted que de la mano de callar algo siempre está el haberlo pensado, y eso, creo que estará de acuerdo conmigo, también es algo que la describe a usted.
Hay un famoso poema de un escritor irlandés, en el que habla sobre uno de los restos humanos más antiguos: una mujer que seguramente lapidaron por infidelidad. Compara él la situación de alguien que no le lanzó piedras, pero que tampoco se opuso a la multitud, con la suya en el conflicto nacional, y dice que no quiere lanzar él las piedras del silencio. La metáfora, a mí me parece hermosa y sutil, y me parece que tiene un gran valor. Resulta que hay diferentes maneras de callar.
Hace unos años asistí al Foro Nacional Ambiental, al que venían algunos de los ambientalistas más importantes de América Latina. Quedo en deuda con usted porque no tengo a la mano el nombre de quien utilizó como ejemplo el caso de una pelea perdida por una comunidad contra una multinacional en un claro caso de explotación. La pelea fue replicada años más tarde, en un lugar remoto (con el ánimo de ilustrar, imagine Rusia y el Chocó), en una situación similar, con resultados positivos. ¿La moraleja? Si no ahora, después. Si no acá, en algún otro lugar, pero que usted no vea el efecto no implica que no lo tendrá. Si al irlandés no le quedó más remedio que escribir, y se lamentó toda su vida no poder dedicarse a cultivar papas para su nación, hizo lo mejor. Hoy, paradójicamente, conocemos más la causa por sus poemas (por lo menos yo), que por los papicultores.
El segundo elemento (que prometí hace dos párrafos) se relaciona con los Nobel y la manera como se entregan. Alfred, quien los inventó, era un inquieto burgués que acabó por asesinar a su hermano con dinamita mientras exploraba sus propiedades. Decidió, entonces, dedicar su conocimiento y fortuna a premiar a todos aquellos que desarrollaran conocimiento que resultara de utilidad para la humanidad. Dicen que no hay Nobel en matemáticas porque quien lo debía ganar le quitó la esposa al filántropo-asesino. Marie Curie, por otro lado, es una de las pocas personas que puede contar que recibió dos veces dicho galardón por sus investigaciones sobre la radioactividad, conocimiento que, posteriormente, sería utilizado en la carrera nuclear, y que representa hoy día la amenaza más evidente para el planeta. Sabrá Dios, por ejemplo, cuál es el inmenso bien que le hizo nuestro Gabo a la humanidad. A mí, el profesor de filosofía en el colegio me dijo que yo era un claro argumento de que la filosofía no servía para nada. Con estos ejemplos quiero compartir con usted la manera como yo pienso en la labor del investigador: el conocimiento no tiene valor en sí mismo, sino en la medida en que represente algo para usted.
Evidentemente carga un gran dolor. Más allá de decirle que no se deje vencer por la angustia, quiero extenderle un sincero reconocimiento a su labor. El trabajo apasionado no tiene valor. Si corren lágrimas por su rostro y sangre por sus venas, lo que tiene son motivos para agradecer. Difícil es, pero usted parece ser un buen ejemplo a seguir.
Un abrazo.
es un comentario sincero desde un angulo de una persona q como yo no te conoce
pero imagina por un resquicio lo que haces:
yo creo q si algo te causa dolor, debes abandonarlo, sea un amor, un trabajo, una persona involucrada en la vida de uno, etc
cuando se vive en colombia dentro de colombia y a tu edad uno cree q puede cambiar las cosas con sus aportes y trabajo, la vida le va enseñando a uno que para cambiar algo, una situacion tiene q involucrarse mucha gente,
pero el tiempo pasa y las cosas no cambian y se pregunta uno que falto por hacer….
yo creo que esa capacidad de sacrificio si la tienes y quieres verte a los 40 salvando a la humanidad, con sus consecuencias, sobre todo porque la humanidad es ingrata desleal, etc etc..te daras cuenta si valio la pena, si eso q haces te hace feliz como persona …te realiza…te hace crecer espiritualmente intelectulmente ..continua sino solo son amarguras…dejalo!
puedes comenzar tu vida en otro lado haciendo otras cosas. Hay una frase q me dijo un profesor en la U q no olvido nunca y a medida q cumple años me doy cuenta q es real…..”quien a los 20 años no fue comunista (idealista) no tuvo corazon y quien a los 40 lo sigue siendo no tiene cerebro” no recuerdo quien al dijo….un premio nobel..matematico pero no se el nombre ahora,
mi escrito, si te causa molestias pues disculpa mis palabras ….a veces el comentario de uan persona de fuera q no tiene nada q ver con uno ni con su vida ni sus sentmientos…a veces vale!!
mucha suerte y que no se abran más heridas, porque en colombia tenemos ese espiritu como de sacrificio q nos venden talvez para hacernos perder muchos sueños que se pueden realizar en otra parte.
un abrazote …chiquilla
Para que una información se convierta en conocimiento tiene que pasar por la experiencia emocional, así que es normal que duela. Yo trabajo con pacientes en psicoterapia hace 20 años y aun me duele cada día…
Un beso.
no se que es peor, si darse en la cabez o volverse completamente de piedra ante esas cosas……
en un tema un poquito más feliz, está hermosa la imagen nueva del blog, te felicito….
saludos
Respecto al final me queda una pregunta. Su lógica es: ¿a mayores heridas menos capacidad?
Sí corazón roto, con un nombre tatuado, bueno ya me puse a hablar del mío pero es cuestión de corazón y por eso lo comprendo. Hace poco escuché en un Transmilenio una conversación ajena y mientras lo hacía comprendí algo, si bien el consejo “sáquese eso / ese de la cabeza” es bien intencionado no atiende a la realidad, lo que uno necesita es sacarse algo del corazón y me temo que aún no sé cómo hacerlo, si lo hubiera averiguado ya no lloraría de vez en cuando.
Hacerle caso a las palabras del corazón es un camino duro, como dirían los de Coldplay “nobody said it was easy” o algo así, pero al final creo que tiene sus recompensas, guardo fe en ello, de lo contrario no seguiría oyéndolo.
todo en la vida acarrea cosas trsites (sooner or later), en economía por ejemplo muchas de las decisiones que se toman generan pobreza y miseria (lo cual indudablemente suele conducir a comportamientos violentos), lo cierto es que algo tan de profundidad como lo es la antropología, necesariamente tiene que tocar hasta las mas susceptibles de las facetas del hombre, triste ver a veces las desgracias de la raza humana, pero es algo que la antropología hace ver y quiza a nadie le importe, pero a quienes les importa, hacen la diferencia, y no solo en la antropología, retomando la economía, hay quienes luchan por un mundo mejor, sobre la base de la pobredumbre que han descubierto en sus estudios.
Colombia el país mas violento del mundo, incomprensible. Bueno si la cocaina, o mejor dicho la ilegalización que alimenta las mafias, como con la Ley Seca de EEUU.
Desconozco tu libro, me gustaria leerlo si es de divulgación comprensible a un profano, si es tipo tesis doctoral no creo que me enterara de nada. En todo caso te animo a que sigas con tu labor, por lo menos hasta que la termines, no la dejes a medias.
Pues por lo menos eso ya indica que no seras como esos violentologos tipicos (sobre todo en sociologia).
Digamos que creo que para una pasión semejante es necesario sentir dolor permanentemente. Si se aguanta tantas veces es por cierta capacidad que obviamente tienes.
Solia hacerme las mismas preguntas, y las circunstancias me las respondiero y yo acepte las respuestas; llegue hasta aqui. Aqui estoy y aunque hay una distancia abismal no solo fisicamente, sino especialmente en la mirada que hoy tengo de “esa” realidad, vuelven sutilmente a mi los deseos de volver a ver con esta nueva mirada y de nuevo a traves del lente. Ya no me pregunto lo mismo, ya se que otra clase de mirada tambien aporta aunque no cambiara nada, sino que hara parte, una pequena parte de un proceso de cambio muy lento en cual creo por que yo misma soy muestra de ello y no solo yo sino los muchos que nacimos en el pais mas violento del mundo en medio de una guerra eterna pero que no nos expresamos ni escogimos como opcion de vida la violencia. Entonces se que mi mirada en algun momento hara su aporte.
Un abrazo.
El día que usted no sienta nada es el día en que tiene que empezar a preocuparse. Mientras usted sienta indignación/preocupación ante lo que vé, su etnografía tendrá sentido. De lo contrario usted simplemente se convertirá en una de aquellas personas anestesiadas para las que una masacre es pan de cada día y por ende algo absolutamente normal. En realidad, si lo hace bien, usted nunca se podrá desconectar de su trabajo y se seguirá preocupando por esas personas que conoció de una manera tan íntima que dejaron de ser sujetos/objetos de estudio y se volvieron amigos. Eso es lo que hace el trabajo de campo. Desafortunadamente, trabajar con seres humanos siempre le romperá a uno el corazón, pero ánimo pequeña padawan que el camino es largo y todavía le queda mucho por recorrer, ver y aprender.
muchas gracias por las reflexiones, los consejos y las palabras de ánimo. sus rayitos de sabiduría han sido para mí una bendición en estos días. que nunca les falten cuando las necesiten.
Como todo lo que yo diga me suena vacío, sólo se me ocurre ofrecerle un tintico, un tecito, una aromática o la bebida que prefiera para calentar el corazoncito. De resto, a pesar del silencio no sienta que me fui. Como yo habrá muchos acompañando en la mudez.
Bueno al parecer ya te escribieron lo que necesitabas leer…
menos:
Prometo no decirle a nadie… ;)
Gracias y Saludos
Pienso que todo lo que hagamos tiene un efecto, así no sea el que nosotros queríamos ni cuando lo habíamos planeado. Estoy de acuerdo con el anónimo en que lo importante es que “el conocimiento no tiene valor en sí mismo, sino en la medida en que represente algo para usted” porque uno sólo puede tener paz cuando siente que hizo TODO lo que estaba a su alcance, cuando sabe que hizo lo que su corazón le dictaba que era lo correcto.