recuerdo

-life-

cuando entré a estudiar sociología, por allá a los dieciseis, yo era bastante más ingenua y radical. recién descubriendo los abismos de mi ignorancia, me esforzaba -como todos los primíparos- por ocultar al honorable público el hecho innegable de que no sabía dónde estaba parada.

mis compañeros (que eran cuatro o cinco, porque la carrera de sociología en el rosario no era precisamente masiva en esos tiempos) estaban en las mismas. y al ser tan poquitos pronto empezamos a andar juntos por los pasillos y la cafetería, a ir en parche a sacar las fotocopias y a quedarnos conversando en las tardes.

uno de los miembros de ese grupito era costeño. ‘el costeño’, de hecho, porque entre el acento y el modo que tenía de extrañar barranquilla en cada conversación, pronto el gentilicio se volvió apodo. no recuerdo haberlo llamado por su nombre más de dos o tres veces.

el costeño era un tipo simpático, conversador, no muy buen estudiante y aún en el camino de armarse opiniones propias. no sé de dónde lo había sacado, pero cada vez que el curso de la discusión lo permitía, él decía enfático que ‘cuba es el único país con dignidad de américa latina’. nunca nos dio argumentos para sustentar el lugar común, pero después de un par de meses lo molestábamos adelantándonos con lo de ‘cuba es el único país con dignidad de américa latina’ cuando iba a abrir la boca en una conversación. nunca se lo tomó a mal.

con el costeño y el resto de los compañeros desayunábamos con frecuencia en un hueco de esmeralderos en la jiménez abajo de la séptima (en la era pre-transmilenio, por supuesto). echábamos carreta y cantábamos la canción de moda, canela. el corito de ‘quiero morirme de manera singular…’ era el acompañante de las conversaciones, los cigarrillos prendidos a madrazos -éramos tres los fumadores del parche y ninguno cargaba encendedor- y las veces que nos fuimos el costeño, adriana y yo a narcobollo a comer arepas de huevo y añorar la comida barranquillera que fue parte de nuestras infancias. también fuimos un par de veces a su casa, supuestamente a estudiar, y nos quedamos echando carreta algunas horas. me regaló un libro que aún tengo y me presentó a gómez jattin, que en ese momento no me gustó y ahora me encanta.

el costeño era fan de escalona y alejo durán, y soñaba con morirse de viejo en el patio de su casa en barranquilla, con un vaso de ron y veinte hijos de distintas mujeres. en un momento de la vida en que muchos adolescentes jugábamos con la idea de morir jóvenes y nos sentíamos genios incomprendidos, él se burlaba de nuestras ojeras y nuestros asuntos seudotrascendentales: “no, pues, ¡los poetas malditos! ¡baudelaire! ¡rimbaud!”. todavía me acuerdo de él cada vez que estoy a punto de ponerme en ese plan. el costeño se puso de ruana mi cumpleaños de diecisiete, se hizo amigo de mi novio de entonces, expusimos sobre doña virginia gutiérrez de pineda e hicimos planes para el año siguiente.

cuando terminó el semestre salió de una para barranquilla. llevaba dos meses insoportable con el cuento de la falta que le hacía su casa. el 28 de diciembre iba por la carretera con su mamá, su padrastro, su hermanita y una tía y se estrellaron de frente con una camioneta que iba a toda por el carril equivocado. las mujeres quedaron intactas, los dos hombres murieron. el final de 1999 lo pasé llorando al costeño.

el siguiente semestre me salí del rosario. los pocos amigos que quedaron de ahí los seguí viendo por fuera, hasta que algunos de esos lazos desaparecieron y otros se volvieron centrales en mi vida. si el costeño estuviera vivo probablemente ya no seríamos amigos. en cambio está muerto y me acuerdo de él con diecisiete años y una mochila arhuaca, sin tomarse nunca la vida muy en serio. y aunque mentiría si digo que lo extraño, a veces un fantasma con mala letra y algunos buenos chistes se pasea por mi vida. hoy es uno de esos días.

33 decires »

  1. lo dice
    22-05-06 @ 2:06 pm

    Muchas veces recordar personas que realmente no extrañamos trae mucha más nostalgia que lo contrario.

    Lindo recuerdo.

  2. lo dice
    22-05-06 @ 2:30 pm

    De mis companero de Universidad, sobretod de pregrado, extrano que ahora no podriamos ser amigos, ellos se volviero “gente normal” y yo pues como que no mucho…y de los que se murieron en el intento de ser periodistas recuerdo a uno que desde que empezo a estudiar sabia que se estaba muriendo, de el recuerdo solamente que se habia trasladado a Cali solamente por que queria ser periodista…recuerdo su apellido y su cara nada mas. De los que murieron despues recuerdo una de ellas, murio a tiros en Bogota, su marido era notorio narcotraficante, de ella, recuerdo muchas cosas especialmente que pensaba en el dia que me enterara que habia sido asesinada (todos sabiamos que pasaria); fue asesinada el ano pasado, lo lei en las noticias. Me sorprendio terriblemente por que en el fondo tenia la esperanza de que luchara por cambiar su destino, finalmente no pudo. De ella me inquietaba que no “hablabamos el mismo lenguaje” pero nos entendiamos…

  3. lo dice
    22-05-06 @ 3:04 pm

    Podemos terminar con el pasado, pero el pasado jamás termina con nosotros.
    Porque en el fondo, también somos lo que hemos perdido.

  4. lo dice
    22-05-06 @ 3:08 pm

    Señorita. Como se encuentra. Venia a devolver su visita y me quede leyendo su post, tu sabes, para conocer aunque sea un poco a quiene me visita. Escribes de lo lindo ,hace ya mucho tiempo que un post no me atrapaba como este, mucho menos uno de esta extensión, sine embargo me mantuviste leyendo hasta el final.

    Que gusto que hallas visitado.

  5. lo dice
    22-05-06 @ 3:48 pm

    La vida es muy hijueputa aveces.

  6. lo dice
    22-05-06 @ 4:14 pm

    Estas palabras celebran un poco su vida.

  7. lo dice
    22-05-06 @ 8:21 pm

    Casualmente también perdí a una compañera de clase (esta vez de instituto) el 28 de diciembre de 2001. Muchas veces me vienen recuerdos de ella, de dónde podría estar ahora, de su novio…

  8. lo dice
    22-05-06 @ 9:20 pm

    “el costeño era fan de escalona y alejo durán, y soñaba con morirse de viejo en el patio de su casa en barranquilla, con un vaso de ron y veinte hijos de distintas mujeres.”

    El hombre quería hacer honor a Alejo con sus más de 25 hijos con distinta mujer…

    Un bonito recuerdo del costeño que me ha hecho recordar al Maestro Escalona próximo a cumplir años el 27 de mayo. Hay tema para un post.

    Saludos desde la Perla del Otún.

  9. lo dice
    22-05-06 @ 11:47 pm

    Que manera tan bonita de recordarlo.
    Saludos!

  10. lo dice
    23-05-06 @ 2:27 am

    ¿es decir que de momento él fue el único en morir de joven mientras el resto van para viejos? qué triste.

  11. lo dice
    23-05-06 @ 3:52 am

    “a veces un fantasma con mala letra y algunos buenos chistes se pasea por mi vida. hoy es uno de esos días”.

    a veces son tantos los fantasmas que quedan en el aire que empiezan a eliminarse entre ellos, a ahogarse… a veces a uno le da por acordarse de uno de ellos, de volverlo carne en la memoria en un ejercicio tan hermoso como inútil… recuerdo a un compañero de colegio en bquilla (que casualidad), tocaba la caja vallenata, nunca me hablaba y sólo lo hizo una vez; me decía que los profesores se la tenían montada mientras subíamos la lomita en la acera del colegio alemán camino a nuestro colegio católico y retrógrado. no sólo las personas, los lugares también se van muriendo y se convierten en fantasmas; en el colegio alemán ahora queda un almacén éxito, los callejones donde transcurrió la primera mitad de la adolescencia se convirtieron en parqueaderos y este compañero que nunca me hablaba murió hace un año.

    PS1: esto va a sonar muy psicópata, pero sumerce me genera una curiosidad muy extraña. pero en la buena, en serio…

    PS2: la carrera de sociología en el rosario todavía sigue siendo muy minoritaria.

  12. lo dice
    23-05-06 @ 4:33 am

    ese es precisamente el detonante de los recuerdos

  13. lo dice
    23-05-06 @ 12:55 pm

    alas: buen punto. ¿le he dicho que es un gusto verla por estos lados?

    stirer: sí, la gente va cogiendo camino y lo que queda en la memoria son fragmentos.

    uno más: esa frase es de las que andan por ahí como los pájaros y cada cierto tiempo alguien se la recuerda a uno en el momento crítico. y sí.

    silent bob: sea usted bienvenido.

    pirata: sí, pero la esencia del recuerdo es un poco la opuesta…

    chico: es la idea. tiempo sin verlo, señor.

    little padawan: ¡qué gusto tenerla por aquí, mi estimada alter ego!
    las nuestras no son casualidades, señorita, sino coincidencias.

    crónicas: saludos…

    dani: gracias.

    gm iv: exacto. en ese momento fue dolorosamente irónico, ahora es hasta bonito. le recuerda a uno qué poco se parece la propia vida a lo que uno afirma tan tajantemente sobre ella.

    jose: la infancia y la adolescencia se van desdibujando a medida que la gente, los lugares y hasta las ideas se vuelven fantasmas… lo que pasa es que hay fantasmas que asustan y otros que acompañan y reconfortan.

    nitoxxx: ¿cuál?

  14. lo dice
    23-05-06 @ 2:08 pm

    Cuando estaba en el colegio queria ser Sociologa, aunque no sabia exactamente de que se trataba… quizás hubiese sido feliz. En cuanto al costeño…. es que somos inolvidables y nuestra vida deja huella, de vez en cuando llegará el fantasmita a visitarte y hacerte reir… creo que las personas que mueren jovenes son bastante especiales…Un abrazo señorita padawan!!

  15. lo dice
    23-05-06 @ 3:36 pm

    Que recuerdo tan bacano, ademas pues lños recuerdos son para mostrar donde estamos en este momento y porque hicimos lo que hicmos. No es tanto el personaje, si no tu actitud frente a el, que bonito recuerdo, ojala todos los recuerdos fueran así

  16. lo dice
    23-05-06 @ 4:51 pm

    Pues vea usted, el costeño acertó al morirse entonces. De lo contrario sumercé probablmente ni lo recordaría. Ni nosotros hubiéramos sabido de su existencia ni nos hubiéramos contagiado de su alegría.

  17. lo dice
    23-05-06 @ 5:22 pm

    No, no me lo habías dicho, pero te lo agradezco de verdad. Un abrazo. Para mí es un gusto venir

  18. lo dice
    23-05-06 @ 6:31 pm

    De costeños y nostalgia, de fantasmas y nostalgia de fantasmas y recuerdos, de recuerdos y costeños. Bueno pues, ya somos más los que supimos de ese costeño en particular gracias a tus recuerdos y nostalgias.

  19. lo dice
    23-05-06 @ 6:38 pm

    Sabe que pasa?? que lospost suyos me alborotan la nostalgia, y aunque yo no estaba pensando en fantasmas con mala letras, lo que escribio me los recordo…y bueno…

    en todo caso, gracias.

  20. lo dice
    23-05-06 @ 7:10 pm

    El anterior, Borrado fuí yo, decia:
    que tu post me hizo acordar de un compañero de Universidad, el único Boyáco malo que ha dado el país, era el copión, maleducado, grosero, patán, más desgraciado que ha dado esa bella tierra, tenía la costumbre de cogerle la cola a las muchachas solo por verlas asustadas y furiosas, alguna vez una de ellas le pegó y este infelíz le dió una patada, en fin era odiado por todos, al otro día del grado, se fue al odontologo a sacarse una cordal y la anastesia lo mató (alergia), entonces, inmediatamente se volvió el Santo Varón, yo repliqué que esa muerte era pura justicia, obviamente me convertí en el peor ser humano del mundo. . .según todos mis compañeros . . . pero aún sigo pensando que fue justicia. .

  21. lo dice
    23-05-06 @ 7:12 pm

    NO pude leer el resto de comentarios pero da igual: me gusta la idea que terminas dando en tu relato acerca de la muerte, muerte de alguien cercano y muerte prematura. si mi hermano menor, estuviera vivo; ¿lo sentiría tan fuerte, tan mío como ahora? ¿seguiría siendo el niño perfecto para ir a jugar?
    Pero es así, lo amo a él con locura, como a nadie más y está muerto.

  22. lo dice
    23-05-06 @ 8:02 pm

    Menos mal la nostalgia da cuando somos distintos a ese o eso que añoramos!

    En todo caso, siempre habrá gente que verás a futuro y te recordará ese ambiente y donde estuviste. Es siempre bueno saberlo.

    una tareilla

    TAREA: Para hacer parte de una encuesta electoral (por fin), ingresar a esta página y repartir entre al menos 5 allegados.

    http://miprimeraencuesta.blogspot.com/

  23. lo dice
    23-05-06 @ 10:18 pm

    Cuando la nostalgia nos invade queda siempre el ejercicio de la memoria, una copa por los desaparecidos.

  24. lo dice
    24-05-06 @ 1:04 am

    cerebro: otro para usted, señorita.

    giorgio: sí, los recuerdos suelen hablar más de uno que del personaje o la situación que evocan.

    patton: me temo que no fue su elección… sumercé siempre tan positivo, ¿no?

    alas: no hay de qué.

    juliette: de algo han de servir, ya que son tantas.

    maja: con gusto. ¿sumercé se vio en mi perfil de TOL? era algo que quería decirle hace rato.

    gerente: sí, la lógica de que ‘no hay muerto malo’ es una mierda a veces.

    beto: eso pasa. uno no quiere más a la gente muerta que a la viva, pero sí la quiere de un modo distinto.

    lizard king: ya la había contestado. revisá antes de dejar invitaciones, porque esto está empezando a parecer spam.

    blakecioran: salud.

  25. lo dice
    24-05-06 @ 4:27 am

    wow… sentí cómo se me ponía la piel de gallina mientras leía…

    Un saludo de tu primo!

  26. lo dice
    24-05-06 @ 11:13 am

    Me gusta tu homenaje al amigo accidentado.

  27. lo dice
    24-05-06 @ 2:26 pm

    Cosas como esas me tienen con miedo pasmado, y espero que los que aún estamos aquí podamos vivir más tiempo y mejor tiempo.

  28. lo dice
    24-05-06 @ 4:30 pm

    Muy bonito el post sobre el costeño. Creo que es un buen homenaje (y además muy bien escrito)

    Saludos!

  29. lo dice
    24-05-06 @ 5:36 pm

    Yo ahora vivo en el apartameneto de una compañera del colegio, creo que nunca hable con ella pero ahora la recuerdo muchas veces porque murio aquí mismo de una sobredosis de heroina.

  30. lo dice
    25-05-06 @ 7:20 am

    Que buena crónica, disfruté mucho leyéndola.

    A mi a ratos me agarra la nostalgia de los tiempos aquellos en la universidad con los viejos amigos, la mayoría de los cuáles ya no están.

    En fin, disfruté mucho leyendo tu crónica de el costeño.

  31. lo dice
    25-05-06 @ 6:49 pm

    Un recuerdo con buena letra,
    Que bonito es recordar esas épocas pasadas, cuando uno era otro, cuando eramos distinos…
    Un hermoso post, me trae recuerdos de viejos tiempos de primipara.
    Un saludito :D

  32. lo dice
    25-05-06 @ 7:32 pm

    Que bueno es recordar el primer semestre de universidad. En mi primer semestre tenía un amigo también en el Rosario al cual le detectaron cancer de huesos, la enfermedad lo consumio durante todo el semestre y aún en silla de ruedas no faltaba a ninguna clase. Su sueño era graduarse, desafortunadamente murió recien acabado el 1r semestre.

  33. lo dice
    28-05-06 @ 7:20 pm

    Yo le solía decir a mi exnovia socióloga rosarista, que parte del uniforme era tener mínimo unos tenis converse, mochila arhuaca y/o wayuú, el Economía y sociedad de Weber y jeans rotos por supuesto.

    Terminamos y quedé con la duda. Pero esta historia me la imaginé bajo ese atuendo.

    Slds