del album de familia


la tía elio se fracturó la cadera cuando tenía dieciseis años. le compraron bastones y caminadores, pero ella nunca quiso usar ninguno y apoyada en un banquito recorrió la casa toda la vida. por esa misma época decidió no volver a salir a la calle para que no la vieran coja.

esa decisión no resultaba especialmente complicada viviendo en una casa que cuando estaba vacía albergaba diez personas y en un almuerzo de domingo podía recibir cincuenta sin que faltara espacio ni comida. a la puerta llegaban a vender el pescado, las butifarras –que preparaba carlitos, de quien siempre he pensado sin prueba alguna que tuvo amores con mi abuela-, las alegrías con coco y anís y cuanta cosa se necesitara para ajustar el mercado. con los chismes que llegaban en la boca de las mujeres que iban de visita y los que se pasaban los hombres mientras bebían ron bajo los árboles del patio, la tía se mantenía al tanto de la vida, y las frecuentes adiciones a la población de la casa –sobrinos de alguien que llegaban a comer y se quedaban a vivir un par de años, hijos legítimos y naturales de unos y otros- le daban con quien conversar cuando no estaba cosiendo, criando a sus sobrinos, haciendo figuritas de cerámica o impidiendo que los gatos se comieran las palomas del patio.

elio era una mujer vanidosa. tanto que nunca permitió que le hicieran celebraciones de cumpleaños por no decir la edad y de tanto ocultarla logró que la familia la olvidara, de modo que cuando murió no fue posible ponerse de acuerdo en una cifra porque los cálculos de unos y otros diferían hasta por tres lustros. tan vanidosa que sólo volvió a salir a la calle cuando sus sobrinos tuvieron la primera camioneta, que metían al garaje para que ella se montara y en la que la sacaban a dar vueltas por toda barranquilla para devolverla luego a la casa con la dignidad intacta. casi un siglo vivió la tía elio y ni el encierro hizo que le faltaran pretendientes ni el orgullo le impidió enamorarse. pero esa es otra historia larga que les contaré luego.

23 decires »

  1. lo dice
    31-05-06 @ 5:47 pm

    Las familias colombianas (latinoamericanas) son muy coloridas. Dan hasta para escribir novelas. Quede con ganas de leer mas jeje. Un saludo grande!

  2. lo dice
    31-05-06 @ 6:08 pm

    Cada historia tiene un matiz interesante. Esta tiene uno muy especial. :)

  3. lo dice
    31-05-06 @ 6:31 pm

    Vea pues, todo un personaje de Cien Años de Soledad… (hp y yo que pensé que me los había aprendido todos!!!)

    Muy bacano el cuento de tu tía.

    Un saludo!!

  4. lo dice
    31-05-06 @ 6:56 pm

    Señorita y eso es obra suya?, y podemos ir al “Calancala” a ponerle flores a la tía?

  5. lo dice
    31-05-06 @ 6:57 pm

    Pues yo también quede con ganas de seguir leyendo, tu descripción de la casa de tu tía suena muy familiar, todavía a mi casa, llegan los vende verduras y otros alimentos a discutir los precios con mi mama y enterarla de lo pasa cuadras atrás.

  6. lo dice
    31-05-06 @ 10:00 pm

    En todas las familias hay personajes singulares, pero solo en Colombia saben darle ese estilo, garciamarqueziano?
    Ya puedes nominar algún post del mes de mayo que te haya gustado, deja un comentario en el blog de la academia con la el titulo el autor e imprescindible la URL.
    Interesante lo de las corresposalias.

  7. lo dice
    31-05-06 @ 10:49 pm

    Me gustan estas historias. Que se te cuele una que otra entre tus tradicionales posts

  8. lo dice
    31-05-06 @ 11:06 pm

    belz: sí, con tanta gente alguien tiene que ser raro.

    coffee maker: qué gusto verla por acá, niña.

    cuajinais: las familias costeñas tienden a ser macondianas, qué se le va a hacer.

    gerente: no sé dónde la enterraron, pero si la encuentra en un cementerio me cuenta, allá en barranquilla ha de estar.

    cd: tan rico, eso por acá ya poco se ve.

    raib: creo que es al revés: ggm escribía sobre esas cosas porque eran las que pasaban en las familias de su tierra.

    mauricio: por ahora prometo al menos una segunda parte de esta.

    saludos a todos…

  9. lo dice
    31-05-06 @ 11:10 pm

    Cuando iba por medio relato esta pensando en decir que este parecia una historia de Macondo, o una crónica de Mcausland y si, confirmé mis sospechas al llegar al final del relato. Este relato es de mi tierra.

    Es muy linda historia. Me gusto Muchisimo.

  10. lo dice
    1-06-06 @ 4:00 am

    Siempre me han dado secreta envidia esas familias pintorezcas…
    la mía es tan… monocromática.

  11. lo dice
    1-06-06 @ 6:03 am

    Por favor, esperamos la historia de amor!!

  12. lo dice
    1-06-06 @ 8:31 am

    puedo tomar el atrevimiento de solicitar un post sobre las predicciones, vision, mision, representacion, o algun tipo de reflexion previa al mundial? Muchas gracias.

  13. lo dice
    1-06-06 @ 6:38 pm

    Me gustó esta historia.

    Leiste mi historia de Tio Lucas? :-)

  14. lo dice
    1-06-06 @ 8:16 pm

    sabia que eso era en barranquilla… vivir en una casa de esas es muuuuuy loco, tengo demasiadas historias de cuando lo hice.

    sumerce anda muy costeña ultimamente, eso esta bien…

  15. lo dice
    1-06-06 @ 9:35 pm

    annie: lo de mccausland puede ser un halago o un insulto según se le mire.

    heath: no crea, niña, puede que en el interior los mantengan más disimulados, pero freaks hay hasta en las mejores familias.

    cerebro: apenas me siente con juicio a escribir se enterarán de algunas otras intimidades familiares, faltaba más.

    anónimo: me temo que es este un caso de síndrome de davivienda… no sé nada del mundial, no opino nada del mundial, no pienso en el mundial… me temo que mal podría escribir al respecto. pero gracias por la sugerencia.

    alejo: sí, hace un buen tiempo. volveré a mirarla.

    jose: sí, curiosamente tengo alborotadas esas nostalgias. ¿por qué será?

  16. lo dice
    2-06-06 @ 2:20 am

    encantadora historia! se siente calorcito mientras se lee, se siente viento, se siente verde, se siente casa, se siente magia, se siente encanto, se siente gusto! bonita, muy bonita historia… qué bueno es siempre pasar por aquí ;)

  17. lo dice
    2-06-06 @ 6:18 am

    Me brindo la sensación de una narración de Gracía Marquez. Ese “feeling” de pueblo caluroso y hazañas exageradas etc… Bellisimo un aplauso… y otro deseo de suerte bella.

  18. lo dice
    2-06-06 @ 3:32 pm

    En este caso es un halago.. porque hace mucho que no vivo en barranquilla, perro si recuerdo que él tenia buenas historias no se si la cosa habrá cambiado!
    Saludos pequeña Padawan

  19. lo dice
    2-06-06 @ 9:13 pm

    ESTA NIÑA ME EMBRUJA CON SUS ESCRITOS, CASI QUE PODIA TOCAR A LAS GENTES DE AQUELLA CASA TAN GRANDE…ESCRIBES PRECIOSO, ESO DEBE SER UN ORGULLO PARA TI.

  20. lo dice
    3-06-06 @ 5:22 pm

    Me encantó esta historia, no sólo por su belleza literaria sino porque yo siempre he sentido fascinación por las familias grandes, con primos, palomas, gatos, butifarras, etc.

    Yo crecí en una gran ciudad, con un diminuto núcleo familiar de dos personas (contándome) así que de mi cosmopolita y solitaria infancia no tengo muchas historias mágicas o coloridas.

    Podría pasarme la vida oyendo (leyendo) las de los demás.

  21. lo dice
    3-06-06 @ 5:51 pm

    taiko-go: estamos para servirle :)

    bob: gracias por sus buenos deseos.

    annie: saludos también a sumercé.

    joker: gracias, qué montón de halagos!
    bienvenido por acá.

    alas: para mí la familia de barranquilla y los 43 primos eran la aventura de las vacaciones, como contraste a mi infancia de apartamento, así que me hago una idea.

    saludos…

  22. lo dice
    3-06-06 @ 11:23 pm

    Me uno a los que consideramos el escrito bastante macondiano. Muy bueno. Creo que es justo seguir con las historias.

  23. lo dice
    4-06-06 @ 5:35 pm

    yo también me uno a sentir ese espirítu macondiano en el texto, claro que con sello propio, y me quedé con ganas de seguir leyendo. Será que Colombia inspira estas historias????
    un beso grande.