se duerme más en la plaza de bolívar
uno sabe que vivir en un edificio de estudiantes tiene sus vainas. uno se acostumbra a que los miércoles el aroma dulzón de la ganja de los vecinos se cole por las ventanas abiertas (cuando llegué pensaba que los ‘miércoles de bareta’ eran una iniciativa de la administración o algo, no puede ser casualidad que ese sea el único día en que el edificio tiene aura de comuna hippie). uno se hace a la idea de que la niña pelee a gritos con el novio en los pasillos y entre lágrimas le suelte las más escalofriantes acusaciones frente a una audiencia de 36 apartamentos. uno se resigna a que para contratar a los porteros les hagan un examen de IQ y no admitan a ninguno que saque más de dos cifras (ahora se inflitró uno que no es bruto ni antipático, pero espérese a que lo descubran y seguro lo echan). uno entiende que un viernes a las once de la noche cualquier ser humano tiene derecho a poner musiquita y conversar con los amigos aunque a los circundantes les toque enterarse de cada palabra, faltaba más. pero cuando es la una y media de la mañana de un jueves y los siempre alegres y despreocupados vecinos barranquilleros tienen a todo taco los grandes éxitos de diomedes díaz y por lo tanto -ebrios como están- les toca gritar por encima para entenderse, intercalando expresiones procaces, silbidos e insultos amistosos con esporádicos intentos por pegarse de la letra del vallenato cantando las últimas dos palabras de cada verso, la capacidad de adaptación de uno tiende a verse afectada. más cuando llama a la portería a preguntar si habrá alguna posibilidad de pedirles que le bajen y el portero, con voz de inmenso cansancio, le dice a uno cosas como “créame señorita que si usted está desesperada con ellos yo estoy peor, ya hasta les he llamado la policía y nada, esos muchachos no paran hasta que se caen de borrachos”. y uno se agarraría con el portero si no fuera porque le ha tocado oír los gritos con que los siempre amables y hospitalarios costeños lo reciben cuando se atreve a asomar la cabeza por su apartamento para muy decentemente pedirles que dejen dormir a los pobres cincuenta pelagatos que los rodean. así que uno se limita a sentarse en la oscuridad a maldecir que anoche fue la misma vaina y preguntarse cómo puede alguien pretender que uno sea un sujeto productivo y útil a la sociedad si las leyes y la moral le prohíben asesinar con sevicia a los peores ejemplares de esa misma sociedad y adquirir así una mínima posibilidad de dormir de corrido alguna puta noche…




Estuve paseando por este blog. Había leído comentarios tuyos en algunas otras bitácoras. Me gustó mucho. Regálale a los costéños una botella de suero atoyabuey envenenada.
Espero que me visites!!
cuando leo este post se me viene a la cabeza una padawan con mascarilla verde, pepinos en los ojos, rulos, pijama enterisa y babuchas de anciano pegándole al techo con el cabo de la escoba mientras reniega porque “esos no dejan dormir a la gente de bien”
jeje, excelente.
Si, aveces hay persona que inspiran los mas profundos deseos de convertirse en asesino… jejeje si lo haces, recuerda no dejar ningun cabo suelto, ningún testigo de ninguna clase.
A mi me toco igual cuando vivia por fuera en una residencia de 150 personas de todas partes del mundo, españoles metiendo mariajuana todo el día, alemanes peleando, italianos haciendo ruido y una pareja q vivia en el piso de arriba q les gustaba tener sexo a las 3am, y como la cama no hacia ruido ii ii ii y la vieja no gritaba ahh ahhh. En fin, en todo caso fue una buena epoca, mejor q la de ahora, viviendo en un edificio de viejitos amargados.
jajajajaj el comment de drayru estuvo excelente. Yo creo que pero que los vecinos costeños son los vecinos de putumayo, como finalmente conocen como es una ciudad por dentro no quieren dejar de celebrar, entonces es una fiesta las 24 horas los 7 dias de la semana, es como si se hicieran relevos en la rumba. Pero igual, es cuestion de ir a golpearles y decirles que se cayen o que inviten…
un saludo
Yo encontre la mejor manera de parar esa barbarie. Como dicen por ahi, “si no puedes con tu enemigo únetele”.
Una vez tenía una rumba chucuchucu, vallenatera, crossover un jueves y a eso de las 3AM, despues de haber agotado las opciones con los porteros, decidí encender mis equipos de amplificación para conciertos y puse rock pesado a todo volumen, además me puse a tocar mi batería con toda la fuerza posible.
Al rato llegó el portero a decirme “por favor, si puede callar la música, me han llamado un montón de vecinos” y yo le dije “bueno, pero siempre y cuando los de la rumba allá arriba se callen”. A los 5 minutos se acabó la fiesta de arriba porque llegó la policia y yo pude dormir en paz.
De pronto te tocará hacer algo parecido.
“locales”, señorita “locales”. . sumercé multiplique esa sensación por 365 días al año, por un millon de personas y !bienvenida a Barranquilla! ahhh. . .y si tienen platica, se parquéan en la puerta de cualquier edificio a llamar a la nena de turno a todo pulmón desde afuera y a dedicarle canciones de sus equipitos de sonido de 25000 wats en los carros, sumado a que las halagadas casi siempre viven del 8 piso para arriba y en el caso del edificio donde vivía, llegan esos desgraciaditos en mototriciclos a “hacer piques” a la una de la mañana . . .
Me reiría si reirse del mal ajeno no me pareciera lo peor, pero es que el relato está hilarante…
No has pensado en la resistance con música de la tuya? O buscas algo bien estridente que no te parezca malo. Estoy seguro de que puedes encontrar aliados en el edificio. Ponérsela durante una mañana de resaca postparranda sería perfecto.
Saludos
Ahora, imagintae en residencia femenina, preferiblemente con duelas del Opus Dei!!!
Ahi si como dificil elegir.
lo interesante es cuando es nuo quien hace las fiestas y est’a esperando que las personas de los otros apartamentos aparezcan… pero no lo hacen… entonces uno tampoco aparece en los otros apartamentos por temor a desencajar (yo no voy porque tu no vienes). Lo m’as interesante son los encuentros en los pasillos y las sonrisas vagas (e inocentes)… mirar a los ojos, bajar la cabeza y pensar: “s’e lo que haces los jueves”.. y despu’es “sabes que hago los mi’ercoles”… uno se sonroja… saluda y sigue su camino como hormiga no roduce el “Encuentro de las almas” (t’ermino de D.H. Lawrence)
cercado: si tuviera buen suero costeño no me lo gastaría en ellos… pero gracias por la idea y bienvenido por acá.
drayru: probablemente así estaré en 40 años :)
silent bob: fresco, para algo sirvieron los seminarios de antropología forense.
david: de pronto el alma humana es tan extraña que algún día me harán falta estos idiotas y sus vallenatos…
giorgio: uy, sí, no sabes las ganas que me dan de pararme de mi cama a la una de la mañana teniendo que madrugar para ir a dialogar con tres costeños borrachos…
nitoxxx: una nena en el edificio probó esa fórmula. el resultado es que ella se vengó y los demás quedamos jodidos con la música a todo taco primero de los unos y luego de la otra.
gerente: calle esos ojos!
mr brightside: como le decía a nitoxxx, eso suele resultar peor… porque a la mañana siguiente uno (y todos aquellos a los que estos pendejos desvelaron) también quiere dormir.
anónimo: no, la elección está hecha. prefiero veinte costeños a una monja.
horwendil: sí, y mientras ustedes se cruzan miraditas, los otros cincuenta residentes los queremos matar…
Si pone atención a sus conversaciones (antes de que estén más borrachos) notará que el 90% del contenido de las mismas se refieren a enfatizar y recordar cómo todo es mejor en su tierra natal: mujeres, vida, clima, etc. Pero éso si: ni de vainas se devuelven … tal vez por éso siguen viviendo, hablando y comportándose como si aún estuvieran allá, siendo que están aquí. Y no lo aceptan. Ya la 116 se volvió “zona de tolerancia” costeña, no en vano le dicen “Bocagrande”.
Otra razón más para valorar mi calle poblada de sólo vejetes en casas milenarias de elevadísimos dos pisos.
Si debes estar de mal genio.
Una vez me acostumbre tanto a la musica de otra parte a las 2am, que cuando pararon no pude dormir porque no tenia musica que seguir!!
:)
Hace poco dec’ia en el open list Tratando de volver a abrir los ojos pero parece que lo que no pudo fue cerrarlos. jeje…
Bueno, en todo caso debo confesar que he estado tanto en la situaci’on del que no puede dormir como en la del que no deja dormir, y ciertamente prefiero estar en la segunda :)
Me gustó, sobretodo, lo de la “puta” noche. *Sonrisa*
P.D: Llevo una semana tratando, sin éxito hasta este momento, de escribir comentarios en tu blog. Fue bastante frustrante, esperemos que se me haya acabado ya la mala racha.
jajajaja. Excelente este post.
Un muy buen relato de una situación putamente incómoda. Cada vez entiendo más las miradas de odio que recibía en Bogotá porque, debo reconocerlo, yo era uno de esos vecinos indeseables.
Y sin ánimo de amargarte el día te cuento que con nosotros no pudieron. (Aunque a diferenci de tus costeños, nosotros éramos re parceros de los porteros)
Saludos!
Ja, Pequeña Padawan, en ciertas ocasiones ocurren cosas màs extrañas, recuerdo cierta madrugada cuando vivìa por Chapinero en que lleguè despuès de rumba a eso de las 4:30 a.m. a mi Dpto, con ganas de dormir un poco, voy a tomar el acensor y se daña, subo a pìe y al llegar al 5to ya sentì el vallenato en su apogeo, entro a mi casa pensando en cuantas almohadas voy a ponerme encima para dormir un poco y descubro que en la locura de apartamento en la que vivìa (que contaba con una mèdica costeña, un trabajador bancario, un huesped misterioso que sòlo veìa una o dos veces al mes y jamàs supe què hacìa, y otras dos personas que incluìan al dueño)se estaba realizando una especie de exorcismo cristiano, con el dueño del apto llorando con una biblia en la mano en medio de un cìrculo blanco y otra de las señoras del apto. cantando glorias al señor y llorando, y esto al lado de mi habitaciòn, y còmo no, Diomedes Dìaz de fondo. Gracias a Dios habìa ingerido el acohol suficiente para dormir un poco y no convertirme en un asesino en serie, como un vengador anònimo del sueño con espada y todo.
P.D: En otras ocasiones dile al portero que les corte la luz.
Ahh, carajo, entonces usted también le tiene esa /pereza/ (por no llamarla de una forma que pueda ofender a UnGerente o al respetable Arhuaco) a los costeños pailas, eh? Y también bloggea al respecto para averiguar quiénes le leen, ¿eh?
Yo me quedo con los tímidos costeños que visitan Bogotá por encima de los sifrinos caraqueños, esos sí que son la peor plaga. Pero sí, esa tropicalidad costeña, como yo decía en el post que la delató, no queda nada bien 2600 metros más cerca de las estrellas.
Le propongo otro tópico cercano aunque menos predecible: ¿qué decir de los paisas que viven en Bogotá, ave maria ome que opinas pues vos?
tengo un link a una campaña mejor en mi sección de Mundial. El de las mujeres británicas.
Tu problema tiene facil solucion, entra en la pagina web de la universidad en cuestion y empiza a escribir e-mail de protesta desde el rector hasta el ultimo administrativo.
Jesus Valdivieso
patton: me temo que ellos amanecen ya borrachos, así que no he asistido a la primera conversación coherente entre ellos.
odd one in: la amiga que se amaneció estudiando conmigo toda la universidad detestaba el hecho de que yo fumara en la madrugada. hace poco hablamos y le contó que ahora le cuesta mucho trasnochar porque le hace falta mi cigarrillo.
alexander: ¿quién no?
alas: sí, blogger ha estado imposible en estos días. esperemos que ya la cosa se normalice.
cuajinais: me encanta verlo por acá en forma virtual, y no en mi edificio en su expresión física (y sonora).
mazo: voy a probar ese consejo, gracias.
alejo: yo le tengo pereza a los vecinos paila, cualquiera que sea su origen. luego hablaremos de la invasión paisa.
juanmapu: me asomaré.
raib: si acá hay de todas las universidades, ¿a cuál le pongo la queja?
Y si declaras algo así como locura temporal producto de la falta de sueño?
dormir es muy muy importante dormir bien mas, yo si no duermo bien, fatal al dia siguiente para trabajar estudiar..hacer un dia normal, asi que este tipo de situaciones con vecinos que no dejan dormir…se toleran dependiendo de la edad, si todos son estudiantes…pues nos sabemos las cosas, un dia unos otro dia otros, de todas formas a mi me parece una falta de respeto total estar haciendo ruido a tan altas horas de la mañana, yo tambien fui estudiante en Bogota y vivi en sitios donde podia hacer ruido y otros donde no, para eso estaban las zonas comunes, ahora que vivo fuera la verdad verdad extraño mucho algun tipo de ruido de esos a veces, en suiza hace poco han sacado una ley donde prohiben en los edificios y casas pareadas (en par) soltar la cisterna del baño despues de las 10 y 30 de la noche, porque pueden despertar a algun vecino…..parece ridiculo pero a quien no le ha despertado el ruido de un inodoro alguna vez en su vida?
al final tambien iria a donde los costeños a decirles que me dejaran pasar!!! jejeje
aplauso!
excelente relato,me gustó bastante.
mandeles golpear!
hay violencia absolutamente necesaria.
o bajeles el suministro de corriente electrica.a oscuras, a cualquiera le da sueño
no?
saludo!
Nunca faltan los coterráneos que nos dan mal nombre a los costeños… y por lo que veo en los comentarios tampoco los demás que siempre hacen generalizaciones. A mí como costeña tranquila viviendo en Bogotá me tocaron fue vecinos caleños escandalosos que ponían salsa a las 3am a todo volúmen como si nada. Resolvimos el asunto porque vivían en el apartamento de abajo y nos poníamos con unas pesas a pegarles en el piso nuestro (su techo) cuando armaban rumba de madrugada entre semana. El TMMMMM TMMMM TMMMM de las pesas en la cabeza hizo lo que no pudo ni la policía: les acabó la fiesta y nos dejó dormir en paz!
Muy buena entrega, me identifiqué bastante.
Adhiero al consejo de ponerles música cuando estén enguayabados para que sufran en carne propia lo que es la justicia poética… :)