la sociología acierta de vez en cuando
ella era una mujer de unos veintiocho años, con tres hijos a cuestas y una situación económica no muy envidiable. tras enviudar a los veinticinco, se había casado por segunda vez y se dedicaba a fabricar artesanías que luego su marido vendía por los pueblos.
era una mujer inteligente, pero su formación académica fue de apenas tres años de bachillerato y en los pueblos perdidos en que solía vivir la oferta de televisión incluía casi siempre canal caracol pero rara vez discovery channel. compensaba con intuición y trucos mágicos lo que le faltaba en conocimiento y así lograba criar sus hijos, llevar las cuentas de su negocio en un cuaderno rayado de colegio y mantener la casa funcionando, como lo hacen la mayoría de las mujeres en este país y también en los otros.
una tarde fue a que le leyera la mano una adivina de esas que andan en chiva por entre los pueblos, cobrando dos mil pesos por decirle el destino a quien crea en él y cinco mil por explicarle quién es, cómo se ve y dónde vive el hombre de su vida. como ella creía tener resuelto el segundo punto, se concentró en el primero y la adivina le pronosticó, con inequívoca claridad, que iba a tener otro hijo.
ella no quería un cuarto hijo y no tenía con qué mantenerlo, por eso había ido al centro de salud y le había pedido al médico que le recetara unas anticonceptivas. llevaba ya varios meses tomándolas cuando fue a ver a la adivina, y así se lo hizo saber. yo no sé -contestó la señora- pero a usted todavía le falta un muchachito.
la mujer volvió a su casa asustadísima e hizo lo que la más terrenal lógica le indicaba: si una pastilla disminuye el dolor de cabeza y dos lo eliminan por completo, lo mismo debía pasar con las anticonceptivas. por eso decidió empezar a tomarse dos pastillas diarias. tras un par de meses, y en medio de un desorden hormonal que no quiero imaginarme, quedó embarazada de nuevo. el niño tiene ya nueve años, y ella hasta ahora, que me cuenta el cuento, se entera de que fue precisamente su desesperada medida preventiva lo que hizo que las píldoras no funcionaran. se ríe, alza los hombros y se va a seguir con sus artesanías, mientras yo pienso que no hace falta leer tragedias griegas, shakespeare ni la saga de harry potter. las profecías autocumplidas están siempre al alcance de la mano.




Es cierto y la historia que cuentas apunta a una de las razones por las que son tan persistentes: la intuición. Creo que toda profecía autocumplida empieza con una negación de una realidad que conoce la víctima, conscientemente o no, y de un curso de acción que permanece oculto por esa misma negación. También creo que, en general, son un mecanismo de aprendizaje a la brava. Al que no quiere caldo…
PD: Se me ocurre ahora, ¿hay algún aprendizaje que no sea a la brava?
mientras unos se asustan loq ue deseoi en esta vida (no mi maximo deseo) es estar casado y tener mi pareja de hijos niña primero y niño despues
la situacion es dificil pero esa automedicacion pudo hacerle aun mas daño no?
Independientemente de la historia, las profecías autocumplidas (aunque por alguna razón no me gusta esta traducción pero no encuentro otra) son de las cosas más interesantes que pueda existir.
Buenísima la historia. Precisamente pienso que las tragedias griegas y los mitos antiguos en general siguen siendo vigentes porque nosotros seguimos siendo igual de zoquetes que hace 5000 años, si no es que más. Escribí algo al respecto en inglés (Why myths are important?), pero juro que haré una elaboración más profunda la próxima semana.
Ah, y las profecías autocumplidas son una delicia… la que más me gusta es la de el Segundo Imperio Galáctico de Hari Seldon en la saga de las Fundaciones de Isaac Asimov. Una prueba más de que hay que estar en la jugada para intentar moldear el destino, pero a la larga la mejor jugada es gozarse el viaje porque la forma como reaccionamos ante los eventos, y no tanto los eventos en sí, es lo que está bajo nuestro control.
uh…lo que es la sugestión… el cerebro humano si es mucha vaina tan perfecta, ola…
Sólo de vez en cuando señorita, sólo de vez en cuando…
O no se, a lo mejor el mundo sí sea como los sociólogos (de los que comparto con ud. su afinidad con los brujos) creen que es: un poquito de teoría por acá, de magia por allá y de misticismo por acá, batimos y mezclamos con la varita durkheimiana y/o mágica y zas! un bebé :)
Creo que este tipo de profecías serían de algún modo lo contrario a las paradojas de la física. Como la paradoja del abuelo, según la cual no se podría viajar al pasado usando una máquina del tiempo para matar a nuestro abuelo.
Ahí se ve que la mente genera la realidad. Y que si hay partes de la realidad que no entendemos, es porque hay partes de nuestra mente (o de la mente) que no entendemos.
Me recuerda un poco a los alemanes de “Krankheit als Weg” (”La enfermedad como camino”). Thorwald Dethlefsen y Rüdiger Dahlke tienen una teoría sobre la utilidad sicológica y social de las enfermedades, que no se riñe para nada con lo que sabe la ciencia médica.
pues de sicología no se, esas son las tragedias cotidianas. :)
¿El nuevo niño, llegó con la artesanía debajo del brazo?
Padawan: Un saludo porque es primer vez que vengo por estos lares; muy, muy bonito e interesante su blog, escribe usted de forma muy agradable y honesta, por lo que leí… La historia, pues sí, es asombrosa dentro de lo común que es que este tipo de cosas sucedan… la sugestión y el miedo que le nublan a uno la mente y hacen que busque salidas desesperadas y absurdas a lo que le parece inevitable aún cuando racionalmente sea poco probable.
Supongo que el nuevo niño (Gerente) no llegó con artesanía debajo del brazo, pero espero que la convicción misma de que haya sido así -de que así funciona la llegada de los niños- permita que esto se realice… porque si maromear con un hijo por la vida, dígamelo a mí, es duro, calcule…
Me encantó este texto… Es curioso, sin embargo, que una mayor dosis de hormonas resulte en volver a ovular y quedar embarazada… uno diría más bien que aumentaría el número de efectos secundarios (como en el caso de las primeras píldoras anticonceptivas, que tenían una carga hormonal mucho más alta). No sé igual, no soy experto.
Gracias por el enlace al artículo de Wikipedia. ¡No tenía ni idea de que Merton había articulado la noción de “self-fulfilling prophecy”!
Es impresionante lo que puede hacer la sugestión. Este relato me lleva nuevamente a pensar en la necesidad de la formación en pensamiento crítico, de esta forma la mujer que mencionas no se habría sentido presionada por lo que dijo la bruja. Saludos.
Primero, pequeña padawan, un saludo de nuevo año, y no es que sea adivino pero los mejores deseos para sumercé en este 2007. Ahora, pues no sé qué puede decir Merton, pero a mi esta historia me suena a Macbeth, sólo que con una bruja en lugar de tres. No pienso que el hecho de que la mujer haya creido la historia de la adivina le hiciera tener esa consecuencia (igual se enteró años después de su error), y el que haya aplicado la ‘más terrenal lógica’ no le quita el sabor trágico. ¿No sería este caso algo alejado de, o por el contrario mezclado con, la tragedia griega, la sociología y una muestra de lo que se puede decir ‘estar salado’?
jaja, muy cierto. Siempre lo he dicho…
Aunque igual, sí hay que leerse los libros de Harry Potter… son muy buenos!!
Saludos niña :)
La paradoja del abuelo mencionada por etacaterinae sólo se presenta cuando se asume una línea temporal única y con dirección definida pero hay soluciones de las ecuaciones que permiten viajes en el tiempo sin paradojas de este tipo. Dejando de lado las cuestiones operativas (estamos hablando de física así que asumamos condiciones ideales… jeje) se puede matar al propio abuelo sin invalidar la propia existencia. Incluso, según algunas interpretaciones, se puede decir que todas las profecías se cumplen… en algún lugar del multiverso… :)
Primera vez que paso por acá, me gustó mucho, voy a seguir leyendo otros posts anteriores y muy probablemente decida linkearte… (me avisas si no estás de acuerdo)
Llamamos a la desgracia con solo pensar en ella
A mi hace poco alguien me leyo el cigarrillo,,, despues de que varias personas me la habian recomendado!! (una conocida de mi hermana, esa persona no cobra por sus servicios, jejeje) esa persona me dijo varias cosas q me iban a suceder, no se si fue la exactitud de las cosas q me dijo, q hicieron q yo me creyera el cuento.. claro esta q de lo q ella me dijo, ya me habian sucedido algunas cosas, por tal razon me crei el cuento. No se si fue la sicosis o q carajos, pero todo lo q me dijo sucedio despues….
Es algo bien raro,,, tal vez yo acelere las situaciones e hice que todo sucediera….de hecho eso fue lo q sucedio….
Q vaina, a veces uno se sugestiona con lo q le dice otra persona, el ejemplo mas comun es cuando de pequeño la mamá le dice a uno, no salga q se aporrea, y dicho y hecho.
Definitivamente hay que tener mucho cuidado con la mente, eso es tipico que uno mismo hace que las cosas pasen por dejarse sugestionar.