hay quienes se mueren y te dejan en el alma un agujero que no podría ser tapado con nada, aún si lo intentaras. pero por cada uno de ellos hay cien que se quedan y que te confortan, te acompañan y te sostienen, haciendo los tiempos duros menos crueles. y por eso seguimos.
hay una grieta que se abre en medio de lo que solíamos llamar familia, una grieta que no habrá de recomponerse. pero hay también pedazos de familia que aparecen para recordarnos para qué es que sirve compartir una parte de la sangre y los recuerdos, y de qué vale un abrazo cuando sale de adentro.
hay una sombra que pasa cuando pensamos en los amigos que no están y que no estarán nunca, para otro café y otra conversa. pero hay amigos, aún los que andan lejos, que se las arreglan para traer con ellos la ternura, las palabras de aliento y el abrazo, y nos impulsan a no abandonarnos, porque se niegan a abandonarnos ellos.
hay miedo y soledad, pero hay también un amor que no me desampara, que no falta, que me entibia las manos y me seca las lágrimas sin pretender que deje de llorarlas. hay un amor que tiene, como todos, más de dos desencuentros y unas cuantas manías que exasperan, pero las tiene en medio de una lista de dulzuras que no parece querer acabar nunca.
por eso las mañanas siguen teniendo luz y uno que otro entusiasmo, por eso nos negamos a convertirnos en fantasmas solos y desesperanzados. porque la muerte -esta y las que vienen- es sólo una parte de este cuadro que tiene muchos grados de luz y cien colores, que la gente que nos quiere mantiene vivos a fuerza de cariño. no hay palabras para agradecer eso, no hay nunca ocasión de expresar cuánto importa. pero igual hacemos el intento de decirlo: gracias.
metódica y organizada, como siempre. previsiva, discreta, cuidadosa. no dejó cabos sueltos, no corrió riesgos, no (nos) dio otra oportunidad. escogió sobres y papel para las cartas, anunció que tenía una reunión, guardó las joyas. consiguió una fórmula -cosa no muy difícil para la gerente de una clínica-, compró doscientos mil pesos de barbitúricos y una ampolla de cloruro de potasio. luego fue al salón de belleza a arreglarse el pelo y las uñas, volvió a casa, se puso el saco verde de los fines de semana y se sentó en su cama con las pastillas y la jeringa preparada. no es cierto que parecía dormida cuando la encontraron, aunque eso le he hecho creer a sus hermanas. en realidad estaba muerta de la más evidente de las formas, y no hacían falta seminarios de antropología forense para saber que no había camino de vuelta. el frío de su piel se quedó en mi mano, y no sé si alguna vez termine de desvanecerse.
ayer la enterramos en el cementerio de su pueblo, después de una sucesión de misas y velorios que nos dejó agotados. en la primera ceremonia estuve en cuerpo y alma y canté una despedida. en la última ya no podía pensar y sólo quería que todo terminara. y ahora, de vuelta en casa, me pregunto si todo terminó o si apenas comienza, porque ahora hay que regalar su ropa y botar sus papeles, intentar que su hermana mayor no le siga los pasos y que su marido recupere la fé en la humanidad. y cuando todo eso haya pasado, tal vez yo pueda empezar a restañar las grietas en mi fé. tal vez.
Comments Off
a todos nos pasa, supongo, que nos da a ratos la sequía literaria. y entonces no es sólo que no tengamos tiempo (o que, como en mi caso, se lo estemos dedicando todo a otros menesteres), ni que andemos sin acceso a internet o con síndrome de túnel carpiano, sino que simplemente no nos dan ganas de escribir. en esos momentos, aunque seguimos leyendo uno que otro blog -no todos, como demuestran los 536 items pendientes en mi bloglines- lo de dejar comentarios nos parece un esfuerzo inmanejable y poner saludos en las cajitas luce como una tarea ardua y demorada.
en mi experiencia, este tipo de rachas suelen corresponder con una depresión considerable o con un estado de especial felicidad, extremos en los cuales la vida real absorbe todas nuestras energías y no nos queda cabeza para el blog. eso no quiere decir que le perdamos el cariño o que hayamos decidido abandonarlo, sino simplemente que no estamos en el mood para mantenerlo actualizado.
por eso, mis queridos visitantes, les pido me perdonen la inconstancia que por estos días me caracteriza (y que, con un poco de suerte, se mantendrá por una o dos semanas más) y me reciban sin reproches cuando logre volver. entretanto, para los que se preocupan, me limito a notificarles que el motivo de mi ausencia es grato y festivo y que espero volver con cambio de look y de banda sonora cuando sea propicio. entretanto, gracias a todos por seguir acá de una manera u otra…
que no todo es perfecto, eso se sabe. que este país es un desastre y el mundo no anda mucho mejor, que el futuro laboral es incierto por estos días, que extraño a mis amigos que andan lejos, que no he conseguido con qué tapizar el sofá, que me duele la garganta y que el tiempo que dedico al trabajo ha aumentado exponencialmente en los últimos tiempos sin que por ello aumenten los ingresos: todo eso está ahí. y a veces pesa y a veces duele.
pero resulta que hay también gatos que ronronean y películas conmovedoras y juegos entretenidos y retos interesantes y un amor que lo conforta todo, y entonces, como en la canción, mi pequeña almita baila de alegría. y eso es todo lo que hace falta.