el eterno retorno
vuelvo a la oficina después de un viaje hermoso y agotador. tengo la piel quemada y llena de picaduras, cansancio de veintitrés horas de bote y ganas de una comida decente. al llegar a la oficina encuentro a la mujer que el sábado pasado dejé llorando en esa misma silla porque su marido está desaparecido. es menor que yo y tiene un niño en brazos que se duerme por ratos. intuyo que no ha parado de llorar en los cinco días que estuve por fuera, pero no tengo nada qué decirle. ahora me pesa el alma que traía livianita de los días pasados con medio centenar de mujeres como ella.




“Nadie dice nada” dice abajito de este post, tal vez porque este es el primer comentario. Pues entonces ud también no diga nada, es mejor así. Saludos p.p.
Definitivamente en nuestro país pasan unas cosas terribles y muchos no nos enteramos de la mayoría de ellas por ocurrir en zonas apartadas. Saludos.
En esos casos yo creo que lo mejor es pedirle a “la fuerza mayor” (llámalo como quieras) que le dé fuerza a esa persona… sonaré muy rezandera, y no es mi estilo, pero, no se me ocurre mas.
Un saludo doctorcita padawan, es bueno volverte a leer, aunque no sea del todo un tema felíz.
…hay veces que pesa mucho la actualidad y el ambiente que toco vivir… te entiendo y no tengo mucho que decirte además que a algunos nos pasa igual…
No todas las veces uno tiene la respuesta, es más, casi nunca.