cosas que hay que hacer para dar por terminada una tusa

-cortarse y/o teñirse el pelo de forma radical
-botar su cepillo de dientes (el de él)
-redecorar el cuarto
-ser hipereficiente en el trabajo por un par de semanas
-decidir aprender otro idioma
-poner a máximo volumen la música que él no soportaba
-volverle a hablar a las primas
-autoanalizarse sistemáticamente hasta entender qué fue lo que pasó y no volverse a preguntar por ello
-recuperar placeres individuales: jardinear, cepillar al gato, ver project runway
-aceptar invitaciones de tipos que a uno no le gustan pero con los que se puede conversar
-morir de ganas de saber de él y no querer volver a saber de él en la vida. intercalar repetidamente.
-ir a un parque de diversiones y gritar como poseída en la montaña rusa
-pensar en borrarlo del messenger
-alegrarse después de no haberlo borrado
-elegir a cuáles de sus amigos (los de él) se les quiere seguir hablando
-terminar los libros empezados
-hablar del tema casi exclusivamente durante dos semanas y después desterrarlo de las conversaciones, salvo que pregunten
-perder dos o tres kilos
-borrar los archivos de él del computador de uno
-hacer una lista de reproducción específica para la tusa
-borrarla cuando la tusa acabe
-cambiar la plantilla del blog :)

si eso no le restaura el corazón, ahí sí no sé… a mí definitivamente me funciona.

let go

hay un placer peculiar en dejar ir, en dejarse ir. cerrar ciclos limpia el alma y alivia la piel, quita dudas y pesares, permite volver a caminar con un paso distinto. no importa qué hubiera querido antes, ni qué querré luego: el cierre de una puerta puede ser más liberador que la apertura de muchísimas ventanas.

memories

ayer pasamos con mi hermanita frente al café al que ella iba con ese amor que ahora está lejos y que aún le pesa en el corazón. con los ojos aguados, me dijo que no lograba pasar por ahí sin recordarlo, un día sí y otro también, y que le duele. espera el día en que pueda caminar por esa calle sin pensar en él. y a mí me da pena decírselo, pero no creo que ese día llegue.

cuando se acabó la cosa con mi primer amor, mi papá llegaba al balcón en que yo pasaba horas mirando a la nada y me sonreía. ¿tratando de olvidar?, me decía. y yo -desolada, como corresponde a la tusa del primer amor, de la que uno cree que no va a salir jamás- le decía que no. uno trabaja muy duro para construir buenos recuerdos con la gente como para después esforzarse por olvidarlos. yo no quiero olvidar, quiero reconciliarme con los recuerdos para que dejen de doler, le decía. y, lentamente, eso fue lo que hice. aunque me tomó muchos meses volver a oír la banda sonora del señor de los anillos y alegrarme en vez de llorar, ahora esa musiquita me abriga el corazón.

ayer viendo a mi hermanita me daba cuenta de cuántos buenos recuerdos me trae a mí esta ciudad, donde he querido y me han querido tanto. la nacional, el park way, todo teusaquillo me hace sonreír por dentro gracias a los días y las noches que con nicolás pasamos caminando y conversando, dándonos besos y regalos, comiendo arroz chino con coca cola y creyéndonos invencibles.

esta semana que volví a la nacional fui inmensamente feliz, porque la cafetería de sociología albergó algunas de las conversaciones más interesantes que he tenido en la vida, y estar parada ahí, siendo otra tan distinta de la que fui en ese tiempo, me llenó de dulzura. además, la nacho me acuerda de un hombre que me doblaba en edad y cuyo regalo -el rolling stones rock and roll circus- es para mí la evocación de un intento que valió mil veces la pena, aunque la pena fue mucha.

sigo caminando y en el centro el teatro colón me acuerda de posadita y el concierto barroco al que no pudimos ir, como me acuerda de él la iliada en cualquiera de sus versiones. pienso en él siempre que oigo mencionar el aikido y el recuerdo me alegra el día, ahora que sé que no me equivoqué al pensar que era uno de los más bonitos seres humanos que iba a encontrarme en la vida, ni tampoco al concluir que no estábamos hechos para andar juntos.

y así sucesivamente, las cosas de computadores me devuelven la generosidad de david al igual que ciertos buses que voltean por la cuarenta y cinco y el dvd de nightmare before christmas; mientras que ne me quitte pas y los cigarrillos dulces me hacen pensar en my dear ndugu y sus desastres.

y vale tanto la pena… además no son sólo los amores, también los amigos dejan marcas en la tierra. así, el rosario es miguel y la constitución del 91 es amanda, y paulo vi es el comité, y todos los gatos (incluso el mío) son pili y el modo que ha tenido de acompañarme durante diez años. de modo que la ciudad se convierte en un enorme mapa de recuerdos y se siente deli pasarles por el lado, a mil años luz de lo que fui en ese tiempo y cada vez más cerca de quien soy ahora.

por eso estoy feliz de haber vuelto a la nacho…

pasa en las películas…

dear ndugu:

una película que me encantó. es un poco rara, pero definitivamente hermosa. creo que a usted también le gustaría. la música será por unos días la banda sonora de mi casa y ya estoy pensando en cómo conseguirme el dvd. es que de verdad es muy bacana.

las películas que uno queda amando son las que llegan hablándole al oído de lo que uno ese día tiene en el corazón. eso me pasó con esta. es sobre un man que vuelve a casa por unos días y en esos días se encuentra con partes de él que llevaban mucho tiempo dormidas. y el man conoce a una niña y pasan cuatro días en conversaciones incoherentes y momentos kodak antes de que él vuelva a irse. a diferencia de usted, al final él se queda. pero el punto es el mismo.

lo que me conmovió de la película es algo que olvidé decirle antes de que se fuera: usted llegó en un punto en que mi vida estaba cogiendo otro camino y trajo consigo cosas que yo había dejado olvidadas en este intento loco por volverme una niña grande y perderle el miedo a las sombras que me amenazan desde los rincones. así que muchas gracias. gracias por hacerme reír y regalarme cigarrillos, por no dejar que me lo tomara muy en serio y por inspirarme, además de las muy frecuentes ganas de ahorcarlo, un afecto que ahora va con usted por esas calles sucias donde por estos días se termina el verano.

hace unos días usted me preguntaba con sarcasmo si es que ahora lo consideraba amigo mío. la respuesta es que sí. porque descontando el 30% del tiempo que pasamos peleando y otro 10% que es de nuestro inventario personal, en el resto nos inventamos un modo de andar que se parece mucho al de los amigos. así que, si no es molestia, lo mantendré en esa categoría mientras me sea posible.

entretanto le deseo que siga encontrando casas, amigos y amores en todos los rincones de la tierra. que la ceguera de sus colegas no termine de arruinarle el carácter, que su vida se vuelva cada vez más un paseo y menos una lucha, que aprenda a cuidar sus ojos y sus huesos como me exigía a mí cuidar los míos. le deseo que se reconcilie con las cosas que eligió, que duerma bien y amanezca contento. en estas letras le mando el beso que no le dí al despedirme, un beso que sabe al humo dulce que hoy me llena la boca y me acuerda de usted irremediablemente.

cuídese mucho, my dear ndugu. ya sabe que yo también lo quiero.

solamente una vez

-una sola vez me corté el pelo al rape.
-una sola vez lloré en la oficina.
-una sola vez pagué (con mi dinero) una habitación de hotel.
-una sola vez se me quemó un postre.
-una sola vez me pinté las uñas de rojo.
-una sola vez compré un colchón en compañía.
-una sola vez lloré una noche entera.
-una sola vez arrullé a un bebé.
-una sola vez quise inspirar compasión.
-una sola vez elevé cometas.
-una sola vez me emborraché.
-una sola vez pensé en casarme.
-una sola vez falté a un parcial.
-una sola vez besé a otra mujer.
-una sola vez fui jefe de alguien.
-una sola vez dormí con un ex.
-una sola vez leí el nuevo testamento.
-una sola vez vi un fantasma.
-una sola vez me volé de la casa.
-una sola vez me quedaron debiendo plata.
-una sola vez fui sola al hospital.

mil veces te esperé, una sola vez te cerré la puerta. pero esa última es ahora la única que cuenta.

mujer casos de la vida real

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el post anterior desató una avalancha de comentarios (algunos sumamente esclarecedores, otros más bien pataletosos) que tenían una cosa en común: la insistencia en que las vainas no son de un solo lado y en que muchos hombres creen las cosas que creen sobre las mujeres porque han crecido viendo el estereotipo en funcionamiento. porque yo soy la primera en pensar que las mujeres sí la embarramos (y mucho) a la hora de andar con tipos, he aquí una serie de conductas que invito a mis congéneres a abandonar definitivamente. todo se resume -diría una amiga mía- en aprender a conjugar el verbo no. de ahí para delante la vaina se simplifica.

1. sí, mi amor.
su abuelita probablemente no podía decirle al marido lo que quería y cómo lo quería, porque él era el que mandaba en la casa (al menos de nombre). de modo que estableció la práctica costumbre de decirle que sí a todo y después hacer lo que le daba la gana. y usted, que no se ha dado cuenta de que las cosas ahora son a otro precio, acepta invitaciones que no le atraen y da su consentimiento para cenas de quince personas en su casa aunque no las quiera ver, para luego dedicarse a poner su peor cara toda la noche y abrumar a reproches al pobre tipo porque “para qué me llevas si tú sabes que no me gustan esos planes”. pues bueno, mamacita, déjelo en paz, que sumercé fue la que dijo que sí.

2. ¿tú ya no me quieres?
acompañada de “¿cómo me veo?” y “¿por qué no me llamaste?”, esta pregunta sintetiza la peor faceta del comportamiento femenino (lo cual no quiere decir, por supuesto, que no haya hombres que hacen lo mismo). es cierto que a todas nos gusta oír ciertas cosas, pero bombardear al otro con pregunticas en voz melosa para que nos las diga es simplemente desesperante. por lo demás, insistir durante semanas en que “estoy fea” y “no sé por qué todavía andas conmigo” puede tener un peligroso efecto secundario: que después de tenerle que repetir mil veces lo maravillosa que es usted y lo feliz que vive a su lado, el tipo comience a creer lo que usted dice. y ahí sí mija, se la llevó el que la trajo.

3. ¿en serio? ¿por qué?
relacionada con la anterior, hay una manía algo patética. consiste en que si un tipo (y con mayor razón un tipo que le gusta) le dice a sumercé que está bonita hoy, o que la quiere, o que le luce esa falda, sumercé en vez de una sonrisa y un gracias le sale con un interrogatorio digno de torquemada o con un alegato en contra del elogio que deja al pobre sujeto sin ganas de volver a pronunciar una palabra amable en el resto de su miserable vida. “¿pero cómo voy a estar bonita si no me he peinado y además esta blusa tiene un roto y se me corrió la pestañina?”. “¿cuánto me quieres? ¿y por qué?”. ya sabemos que sumercé anda un poco insegura y quiere reafirmaciones. pero exprimir a su consorte para que insista en sus cumplidos no sólo es cansón sino además inútil.

4. no, no, no… sí.
si hay algo más desesperante que los cientos de pendejos que van por ahí convencidos de que “no” significa “sigue insistiendo”, son las miles de idiotas que les dan la razón una y otra vez. convencidas de que hay algo moralmente superior en hacerse rogar, le dicen al otro que no -a ver si se esfuerza otro poquito- con lo cual refuerzan el mito de que las mujeres no saben lo que quieren y hay que darles “un empujoncito” en la dirección correcta. sea seria, hermana. si quiere tener algo con el tipo no se ponga a jugar a la carrera de obstáculos, que de pronto el man se cansa y la deja tirada en la mitad. tenga la decencia de asumir sus decisiones, que si las vainas salen mal a nadie va a convencer la excusa de “es que yo no quería”. igual le hizo. entonces mejor sáltese la escenita intermedia.

5. ¿qué vas a pensar de mí?
ella es adulta, profesional, inteligente y bonita. lleva x días haciéndose ojitos con determinado tipo. y cuando finalmente terminan en la cama, ella -tras una amplia demostración de sus habilidades- mira al techo y dice algo como “yo no soy como tú crees”. a ver, niña: él no cree que sumercé sea una perdida por dormir con él. la sociedad no espera de sumercé castidad y pureza. nadie cree que los únicos que tienen derecho a tener ganas son los hombres y que sumercé simplemente se rindió a su asedio. no. somos gente grande tomando decisiones. en resumen, la única que cree que hay algo mal en lo que sumercé está haciendo es… sumercé. si se siente como una puta por acostarse con alguien, vaya y resuélvalo antes de su próximo affair. pero no le eche el complejo encima al que inocentemente se está fumando un cigarrillo a su lado, que él no tiene la culpa.

6. ay… nada.
el otro lado del tema de “qué te pasa” son las niñas que, de lágrima en el ojo y suspiro profundo, miran al otro con gesto de profunda decepción mientras contestan “nada”. porfa, niña, hágame un favor: para que a mí me crean que no me pasa nada, necesito que usted deje de armar interpretaciones dignas del oscar para que el otro pregunte cuatrocientas treinta y tres veces antes de merecer una respuesta. el momento más edificante de mi vida en pareja ha sido este:
él: -¿te pasa algo?
yo: (con el ojo aguado y el corazón en pedacitos) -no.
él: -ah, bueno (y se va el hijueputa).
yo: - ¡¡¿¿??!!
al rato el hombre vuelve y me dice: tú eres una mujer adulta, capaz y con una envidiable capacidad para articular las cosas que piensas y sientes. por eso, si tú me dices que no te pasa nada, sería irrespetuoso de mi parte pensar otra cosa. en cualquier caso, si en algún momento te pasa algo, me dices y conversamos.
me dejó callada.

en resumen: ¿quiere que la traten como a una mujer adulta, sujeto de derechos, igualmente digna de respeto que su pareja? pórtese como tal. va a ver que no era tan difícil. y usté niño, que se sintió aludido en el post anterior, antes de crucificar a acusaciones a las niñas que hacen lo aquí descrito, recuerde los versos sabios de sor juana inés de la cruz:

pues ¿para qué os espantais
de la culpa que teneis?
queredlas cual las haceis
o hacedlas cual las buscais.

pd. gracias a marcelius por corregirme el despiste.

-tol life, love-
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