carta de mil lugares

comadrita:

te escribo esta carta sabiendo que no voy a mandártela, porque para cuando salgas del kibbutz donde por estos días aprendes a cultivar manzanas lejos del mundanal ruido, las noticias seguramente ya no serán las mismas. igual te escribo para decirte que me haces falta y aprovecho para contarte otras cosas que pasan por estos tiempos y de las que no te enteraste en nuestra última amanecida de whisky y cigarrillos.

resumiendo: soy feliz. estoy en uno de esos estados de discreta euforia que lo hacen a uno creer que el mundo es un buen lugar para vivir, que fernando vallejo no sabe de qué habla y que este país sí tiene salvación.

los motivos son varios. el primero, en estricto orden aleatorio, es el proyecto de investigación que estamos comenzando con el equipo. no sé si será la ciclotimia, pero esta emoción que me embarga cuando tengo tema nuevo es una cosa francamente estupenda. ando feliz leyendo cuanta cosa me cae en las manos, armando bibliografías y listas de gente para entrevistar. hace rato no me pasaba esto de que cada texto me deja preguntas nuevas y sugerentes, y eso se nota en la calidad de mi trabajo. mi jefe me adora por estos días y yo a él, cosa que compensaremos cuando esté otra vez harta de hablar de lo mismo y los informes se me vuelvan a hacer interminables.

razón dos: me voy de viaje. ayer, después de siete horas de filas y de esperas, me dieron la visa que me permitirá reunirme con mi amorcito y pasar con él mes y medio antes de volver a esta rutina de gtalk y llamadas de catorce dígitos. la perspectiva de salir de acá con mi laptop al hombro e irme a respirar, comer y trabajar a un lugar desconocido, de vivir (con él) en otro idioma y de irme a acampar y tomar muchas fotos, me tiene realmente contenta.

voy a extrañar, claro, a mi hermanita, al mono y a los gatos, que siempre me hacen la vida interesante. un poco menos a mi padre y mi madre, con quienes al fin y al cabo ya me sé querer por teléfono, y algo más al resto de la gente. a ustedes, los amigos, no creo que los extrañe más que ahora… contigo en algún lugar cerca de tel aviv, miguel en buenos aires y manda en san pedro, son pocos los amigos con los que me veo seguido. y en cuanto a los virtuales, tanto más hablaré con ellos ahora que voy a estar en messenger seis horas diarias. así que ya ves, a la nostalgia se sobrevive. y si no, pues lo más grave que pasa es que pago treinta dólares de multa y me devuelvo en un arrebato. tampoco sería grave…

voy a ver si aprovecho el tiempito (y la asesoría técnica) para trabajar en una nueva versión del blog, que ya lleva mucho rato sin remodelaciones. también aspiro a retomar el punto de cruz y a practicar las recetas de repostería que tengo pendientes, entre otro montón de buenos propósitos que no sé si resistan al encuentro con la realidad. creo que estas seudo-vacaciones así de la nada le van a sentar de perlas al cuerpo y al alma, pero vivir cerca de un barnes & nobles sin duda arruinará mi presupuesto.

así las cosas, querida, este año trae buena cara. si bien el treinta y uno de enero estaba cansada, molesta por no haber tenido casi vacaciones, y preocupada por cómo me las iba a arreglar para vivir por otros once meses, todo eso parece haber cambiado. en lo que a mí respecta, este año empezó el primero de febrero y empezó muy, muy bien.

espero que a ti la distancia te esté sirviendo para todo lo que la querías, y que tu corazón vuelva reconfortado. te mando abrazos (que espero no requieran de una dirección postal para encontrarte) y un poco de buena suerte por si te hace falta. con amor,

tu comadre.

pasa en las películas…

dear ndugu:

una película que me encantó. es un poco rara, pero definitivamente hermosa. creo que a usted también le gustaría. la música será por unos días la banda sonora de mi casa y ya estoy pensando en cómo conseguirme el dvd. es que de verdad es muy bacana.

las películas que uno queda amando son las que llegan hablándole al oído de lo que uno ese día tiene en el corazón. eso me pasó con esta. es sobre un man que vuelve a casa por unos días y en esos días se encuentra con partes de él que llevaban mucho tiempo dormidas. y el man conoce a una niña y pasan cuatro días en conversaciones incoherentes y momentos kodak antes de que él vuelva a irse. a diferencia de usted, al final él se queda. pero el punto es el mismo.

lo que me conmovió de la película es algo que olvidé decirle antes de que se fuera: usted llegó en un punto en que mi vida estaba cogiendo otro camino y trajo consigo cosas que yo había dejado olvidadas en este intento loco por volverme una niña grande y perderle el miedo a las sombras que me amenazan desde los rincones. así que muchas gracias. gracias por hacerme reír y regalarme cigarrillos, por no dejar que me lo tomara muy en serio y por inspirarme, además de las muy frecuentes ganas de ahorcarlo, un afecto que ahora va con usted por esas calles sucias donde por estos días se termina el verano.

hace unos días usted me preguntaba con sarcasmo si es que ahora lo consideraba amigo mío. la respuesta es que sí. porque descontando el 30% del tiempo que pasamos peleando y otro 10% que es de nuestro inventario personal, en el resto nos inventamos un modo de andar que se parece mucho al de los amigos. así que, si no es molestia, lo mantendré en esa categoría mientras me sea posible.

entretanto le deseo que siga encontrando casas, amigos y amores en todos los rincones de la tierra. que la ceguera de sus colegas no termine de arruinarle el carácter, que su vida se vuelva cada vez más un paseo y menos una lucha, que aprenda a cuidar sus ojos y sus huesos como me exigía a mí cuidar los míos. le deseo que se reconcilie con las cosas que eligió, que duerma bien y amanezca contento. en estas letras le mando el beso que no le dí al despedirme, un beso que sabe al humo dulce que hoy me llena la boca y me acuerda de usted irremediablemente.

cuídese mucho, my dear ndugu. ya sabe que yo también lo quiero.

carta sin futuro

tú nunca vas a leer esto. aunque te lo enviara al pueblo donde vives -cosa que no puedo hacer, pues tú y yo sabemos que revisan la correspondencia- no reconocerías el nombre al que está dirigido. no sabes que, cuando tuve que escoger los seudónimos para referirme a ustedes en la tesis, escogí llamarte nico porque tu sonrisa infrecuente pero luminosa es idéntica a la de un hombre al que quise mucho.

te escribo para contarte que van a publicar finalmente mi trabajo. te costaba creerlo cuando te decía que las cosas que me contabas iban a estar -tras la inevitable censura- en las páginas de un libro. ni en tu pueblo ni en tu casa se veían muchos libros, mucho menos gente que los escribiera o apareciera en ellos.

pero ya ves, no te estaba mamando gallo. el libro va a salir, y el título es una frase tuya. una de esas frases que me decías de afán, con esa soberbia de adolescente en la que mezclabas la zozobra de vivir siempre en mundos hostiles, la rebeldía que tan cara te ha salido, y la mezcla de escepticismo y afecto con la que me miraste siempre. sigo creyendo que me querías. y vivo con tu recuerdo atravesado, cargado de miedo y de nostalgia.

yo tengo 23 años. tú 16. pero mientras mi vida parece estar empezando, me pregunto con frecuencia cuántos años te quedan a tí. si llegas a los 25 probablemente te darás por bien servido. lo sabe tu mamá y le duele, lo sé yo y me vuelve mierda, lo saben todos allá y les parece normal. mal que bien has enterrado ya decenas de amigos, pelados de 14 o 17 como todos los que matan por las noches a la vuelta de tu casa. me hablabas de ellos sin aspavientos, porque eran muertos previstos: los que matan cada fin de año, mientras tú estás en esas vacaciones a las que todas las mamás que tienen cómo mandan a sus hijos por esas fechas, no sea que les toque un tiro de los que con tanta generosidad reparten los dueños del pueblo en la tanda anual de “limpieza”.

no eres mejor ni peor que ellos. eres generoso y noble, porque así te criaron, y marrullero y ágil, como hay que ser para sobrevivir donde vives. como cualquier adolescente que se respete, te vuelas las normas cada vez que puedes, pero eres sensible como pocos. no es una cualidad que sirva de mucho en el mundo en que te tocó vivir, pero yo igual la aprecio. por eso me va a doler tanto cuando te maten. por eso y porque sé que tu mayor crimen habrá sido dejarte un arete o fumarte un porro. por eso y porque tu madre ha sido una de las personas que más amor me ha dado en esta tierra y quisiera que no tuviera que llorar nunca más a nadie. por eso y porque serás un pelao más de los que matan cada semana, porque no aparecerás en ningún periódico y te enterrarán de afán, como se entierra a los adolescentes pobres de tierra caliente.

espero estar equivocada. ojalá vivas mucho, y ames y te amen, y tengas hijos con los que puedas ser un padre amoroso como lo fue el tuyo el par de años que alcanzó a pasar contigo antes de que lo mataran. ojalá termines el colegio y después incluso sigas estudiando, ojalá tu madre haya sido capaz de heredarte la rectitud de carácter, la alegría a prueba de balas, la generosidad y la valentía que tanto nos admiran a quienes la queremos. ojalá estés para proteger a tus hermanitas de la mierda que es tener 14 años en un pueblo como ese, y a tu hermanito menor del asesino en que intenta convertirse. ojalá seas feliz, y no importa si no te acuerdas nunca más de mí ni de cuando estuve por allá o cuando estuviste aquí. confío en que el amor que te tengo ayude a cuidarte desde lejos, y en que tu instinto sea más fuerte que el miedo.

tu nombre no va a estar en los agradecimientos del libro. el de tu mamá tampoco. pero quiero decirte que no me alcanzará la vida para agradecer lo que ustedes dos me han enseñado ni para lamentar el riesgo en que los puse, uno más para sumar a la lista de peligros que los andan rondando todo el tiempo.

no te digo que te cuides porque sé que lo haces con más habilidad de la que yo tuve nunca, y que cuando arriesgas tu vida a conciencia es porque no estás dispuesto a dejarte pisotear la dignidad. eso es suficiente para admirarte aunque tengas mala letra y peor ortografía, aunque haya que pelear contigo para que te cepilles los dientes, aunque de vez en cuando le contestes mal a tu mamá. te voy a querer siempre, no importa cuán lejos esté ni en qué tipo de hombre te conviertas. porque tu simple existencia me hace pensar a veces que no todo está perdido, que sigue valiendo la pena intentar algo, que este país no merece ser borrado de la faz de la tierra si en alguno de sus rincones tus amigos y tú insisten en tener 16 años. aunque los maten por eso.