¿quién soy yo para recomendar libros? nadie. no sé más de literatura que lo que se aprende en veinte años de leer por gusto y mi criterio no es más técnico o mejor informado que el de nadie. pero como presto libros con frecuencia, me he acostumbrado a oír la pregunta “¿qué me recomiendas?”. he aquí algunas respuestas para indecisos.
1. si no le gusta la ciencia ficción, bienvenido: somos dos. pero hay una excepción que personalmente encuentro encantadora. con el pretexto de las navecitas, orson scott card hace sagas apasionantes, con personajes llenos de matices y descubrimientos que tocan el alma. el segundo volumen de la saga de ender cambió mi vida, pero no hay que aspirar a tanto: léase en un desparche el juego de ender y si se aburre me avisa.
2. yo no leo poesía. nada personal, simplemente (con excepción de alejandra pizarnik y gómez jattin) rara vez un poema me mueve el corazón. pero hay poetas cuya calidad se extiende a otros géneros y les permite hacer crónicas estupendas y ensayos provocadores. thomas lynch es uno de ellos. lo que hace que sus libros se vendan, sin embargo, no es eso, sino que cuando no está escribiendo, criando a sus nietos o pescando salmones, thomas lynch es sepulturero. y cuando usted lea el enterrador y conozca su peculiar mirada sobre la vida y la muerte, su sensibilidad hacia el gozo y el dolor y su perverso humor negro, probablemente deseará, como yo, que este señor presida su funeral.
3. si no le da pena que sus amigos historiadores lo miren por encima del hombro, por amor de dios, léase la historia del rey transparente. en medio de una rigurosa inexactitud (proclamada en primer lugar por su autora, rosa montero) la novela cuenta de manera realmente entretenida las travesías de una campesina de la edad media. la leyenda de arturo, los cátaros, leonor de aquitania, son ingredientes de una pócima que embelesa por dos o tres días y deja en el cuerpo esa satisfacción de los libros que no cambian el curso de la literatura universal pero sí el de un fin de semana que pintaba aburrido.
4. ahora que ha pasado un poco la moda de alejandro magno, es un buen momento para volver con un ánimo algo más reposado a un personaje interminablemente interesante. y para eso, nadie como mary renault. escrita en la década del cuarenta y prohibida por el franquismo, el muchacho persa narra a alejandro desde los ojos de bagoas, su amante, quien fuera esclavo del rey de los persas. la sensibilidad de la narración y la riqueza de las escenas y los escenarios hacen de este libro uno de mis favoritos.
5. un día de mil quinientos cincuenta y algo, orlando decidió no envejecer. entre cosa y cosa vió pasar varios siglos mientras su mirada atravesaba fronteras de tiempo, espacio y género, susurrando inquietudes e insinuando irreverencias. pasear de su mano es una experiencia memorable. así que si usted le teme a virginia woolf, no se preocupe, que orlando es quizá el más legible de sus libros y sin duda uno de los más interesantes. hágale el viaje, que lo peor que puede pasar es que no lo termine.