sabiduría familiar ajena

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después de haber hecho la lista, me acordé de varios otros, y me encantaron algunos de los que dejaron en los comentarios. he aquí la nueva lista… (para derechos de autor, véanse los comentarios de la entrada anterior).

-lo que se ha de empeñar que se venda.
-más podrido que agua de florero.
-váyase con ese manto a misa (cuando alguien cree algo que no es cierto).
-¡que se caiga todo lo que esté flojo!
-lo visto pero no lo alimento.
-¿la docena o la media docena? (cuando le dan el precio de algo).
-mas colgado que salchichón de tienda.
-la misma perra con distinto bigote (¡ese era de mi profesor de etnología general!).
-eso es como trapear sin haber barrido.
-cuando el pobre va de culo no hay barranco que lo tranque.
-a la cama no te irás sin aprender algo más (nada como el doble sentido).
-no le hace.
-una cosa piensa el burro y otra el que la esta enjalmando.
-vendí la lora por no cargarla (y el marido por no mantenerlo, dice mi madre).
-¿de dónde flores si no hay jardines?
-más gracia tiene un perro cagando.
-sólo inventan lo que no sirve.
-en este mundo habemos muchos hijueputas.
-habla más un mozo en un armario.
-y vuelve la burra al trigo.
-cierre la boca si no va a cantar.
-el muerto era más grande (cuando uno anda con ropa ancha).
-trabaja más un gorgojo en un riel (en un vidrio, se decía en mi casa).
-el que hace un favor queda debiendo.
-las “juntas” ni en la cama.
-se ve más por el ombligo de pelé.
-come más que plata al veinte.
-vaca chiquita siempre es ternera.
-más perdido que el hijo de lindbergh.
-¡no me busque que me encuentra!
-anda como un árbol de navidad, con las pelotas de adorno.
-¡se la llevó un perro debajo de la cola!
-¿y qué más quiere, una limonadita de mango?
-usted no asusta ni prendido en candela.
-lo que le diga es mentira.
-más untado que bragueta de ciego.
-sirve pa’ tres cosas (pa’ nada, pa’ nada y pa’ nada).
-y cuando llegue le voy a decir hasta por dónde sale el sol.
-gasta más superman en buses.
-más malo que matar a la mamá a cucharazos.
-de malas como el burro con alas.
-más amarrado que un tamal.
-¡se le dijo! (en mi casa sigue: se le advirtió, se le repitió, se pasó la advertencia por la faja, y…)
-hágame famoso mono.
-apague y vámonos.
-(es tan lento que) necesita tres meses pa’ morirse de repente.
-suave que es bolero…
-trabaja más un espanto de día.
-que dios le pague, porque yo no tengo.
-y me encima la risa.
-le dije hasta de qué se iba a morir.
-más cansón que un peluquero con chucha.
-tiene más cartones que un tugurio (las oficinas de médicos o abogados).
-o las órdenes se cumplen o la milicia se acaba.
-más revuelto que pesebre de guardería.
-no hay tipo que no lo pida ni vieja que no lo dé.
-más malo que caín enmarihuanado.
-el que a feo ama bonito le parece.
-nanai cucas.

y siguen recibiéndose aportes.

sabiduría familiar

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mis familias -la costeña y la paisa- tienen un dicho para cada ocasión. ¿anda muy confiado? crea en la virgen y no corra. ¿mucho chisme? seguite jesusita que en la nevera hay jugo. ¿están malas las perspectivas? no hay de qué hacer un caldo. ¿muy arregladita? se puso el baúl y la tapa. ¿qué vamos a hacer? empanadas que es lo que más se vende. ¿niños de un lado y niñas de otro? paseo bugueño. ¿no están claras las prioridades? cocacola mata tinto. ¿es malo manejando? ¡un cafecito en leche pa’ este buñuelo!

y así sucesivamente…

-mucho hace el que no hace estorbo.
-de malas como la piraña mueca.
-en el camino se acomodan las cargas.
-interventor se escribe con hache (de hijueputa).
-aquí y en cafarnaún.
-es caro pero malo.
-quien de amarillo se viste…
-detalle de fina coquetería.
-no pierda el viaje.
-en esta abundancia de escasez…
-no, compañero, así no se puede construir la democracia.
-tranquilo que los meses duros no son sino este y el que viene.
-no es falta de cariño, te quiero con el alma, te juro que te adoro…
-limpié por donde pasa la suegra.
-que pasen rico y si no que duerman.
-estoy más maluca que un caldo e’ puchos.
-horrorosito gracias.
-pispo, ¡pero bobo!
-eso caminando rápido no se nota.
-suave que me estás matando…
-nunca he ido ni pienso volver.
-pa’ lo que hay que ver con un ojo basta.
-el que bebe se emborracha y el que maneja se choca.
-y al final el hijueputa es uno.
-no hay bobo de malas.
-ah vida triste la del pobre lara…
-ese es de mejor familia.
-no habiendo más, con mi mujer me acuesto.
-por plata no se preocupe que de eso no hay.
-se duerme más en la plaza de bolívar.
-mejor pa’ vestir santos que pa’ desvestir borrachos.
-tiene más condiciones que un tute.
-un bobo cariao mata la mama.

y ahora que lo pienso, estoy segura de que me quedaron faltando un montón. ¿cuáles son los de su casa?

pd. las ocasionales bestialidades gramaticales son parte integral de las expresiones reseñadas, por lo que se solicita abstenerse de corregirlas. gracias.

mujer casos de la vida real

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el post anterior desató una avalancha de comentarios (algunos sumamente esclarecedores, otros más bien pataletosos) que tenían una cosa en común: la insistencia en que las vainas no son de un solo lado y en que muchos hombres creen las cosas que creen sobre las mujeres porque han crecido viendo el estereotipo en funcionamiento. porque yo soy la primera en pensar que las mujeres sí la embarramos (y mucho) a la hora de andar con tipos, he aquí una serie de conductas que invito a mis congéneres a abandonar definitivamente. todo se resume -diría una amiga mía- en aprender a conjugar el verbo no. de ahí para delante la vaina se simplifica.

1. sí, mi amor.
su abuelita probablemente no podía decirle al marido lo que quería y cómo lo quería, porque él era el que mandaba en la casa (al menos de nombre). de modo que estableció la práctica costumbre de decirle que sí a todo y después hacer lo que le daba la gana. y usted, que no se ha dado cuenta de que las cosas ahora son a otro precio, acepta invitaciones que no le atraen y da su consentimiento para cenas de quince personas en su casa aunque no las quiera ver, para luego dedicarse a poner su peor cara toda la noche y abrumar a reproches al pobre tipo porque “para qué me llevas si tú sabes que no me gustan esos planes”. pues bueno, mamacita, déjelo en paz, que sumercé fue la que dijo que sí.

2. ¿tú ya no me quieres?
acompañada de “¿cómo me veo?” y “¿por qué no me llamaste?”, esta pregunta sintetiza la peor faceta del comportamiento femenino (lo cual no quiere decir, por supuesto, que no haya hombres que hacen lo mismo). es cierto que a todas nos gusta oír ciertas cosas, pero bombardear al otro con pregunticas en voz melosa para que nos las diga es simplemente desesperante. por lo demás, insistir durante semanas en que “estoy fea” y “no sé por qué todavía andas conmigo” puede tener un peligroso efecto secundario: que después de tenerle que repetir mil veces lo maravillosa que es usted y lo feliz que vive a su lado, el tipo comience a creer lo que usted dice. y ahí sí mija, se la llevó el que la trajo.

3. ¿en serio? ¿por qué?
relacionada con la anterior, hay una manía algo patética. consiste en que si un tipo (y con mayor razón un tipo que le gusta) le dice a sumercé que está bonita hoy, o que la quiere, o que le luce esa falda, sumercé en vez de una sonrisa y un gracias le sale con un interrogatorio digno de torquemada o con un alegato en contra del elogio que deja al pobre sujeto sin ganas de volver a pronunciar una palabra amable en el resto de su miserable vida. “¿pero cómo voy a estar bonita si no me he peinado y además esta blusa tiene un roto y se me corrió la pestañina?”. “¿cuánto me quieres? ¿y por qué?”. ya sabemos que sumercé anda un poco insegura y quiere reafirmaciones. pero exprimir a su consorte para que insista en sus cumplidos no sólo es cansón sino además inútil.

4. no, no, no… sí.
si hay algo más desesperante que los cientos de pendejos que van por ahí convencidos de que “no” significa “sigue insistiendo”, son las miles de idiotas que les dan la razón una y otra vez. convencidas de que hay algo moralmente superior en hacerse rogar, le dicen al otro que no -a ver si se esfuerza otro poquito- con lo cual refuerzan el mito de que las mujeres no saben lo que quieren y hay que darles “un empujoncito” en la dirección correcta. sea seria, hermana. si quiere tener algo con el tipo no se ponga a jugar a la carrera de obstáculos, que de pronto el man se cansa y la deja tirada en la mitad. tenga la decencia de asumir sus decisiones, que si las vainas salen mal a nadie va a convencer la excusa de “es que yo no quería”. igual le hizo. entonces mejor sáltese la escenita intermedia.

5. ¿qué vas a pensar de mí?
ella es adulta, profesional, inteligente y bonita. lleva x días haciéndose ojitos con determinado tipo. y cuando finalmente terminan en la cama, ella -tras una amplia demostración de sus habilidades- mira al techo y dice algo como “yo no soy como tú crees”. a ver, niña: él no cree que sumercé sea una perdida por dormir con él. la sociedad no espera de sumercé castidad y pureza. nadie cree que los únicos que tienen derecho a tener ganas son los hombres y que sumercé simplemente se rindió a su asedio. no. somos gente grande tomando decisiones. en resumen, la única que cree que hay algo mal en lo que sumercé está haciendo es… sumercé. si se siente como una puta por acostarse con alguien, vaya y resuélvalo antes de su próximo affair. pero no le eche el complejo encima al que inocentemente se está fumando un cigarrillo a su lado, que él no tiene la culpa.

6. ay… nada.
el otro lado del tema de “qué te pasa” son las niñas que, de lágrima en el ojo y suspiro profundo, miran al otro con gesto de profunda decepción mientras contestan “nada”. porfa, niña, hágame un favor: para que a mí me crean que no me pasa nada, necesito que usted deje de armar interpretaciones dignas del oscar para que el otro pregunte cuatrocientas treinta y tres veces antes de merecer una respuesta. el momento más edificante de mi vida en pareja ha sido este:
él: -¿te pasa algo?
yo: (con el ojo aguado y el corazón en pedacitos) -no.
él: -ah, bueno (y se va el hijueputa).
yo: - ¡¡¿¿??!!
al rato el hombre vuelve y me dice: tú eres una mujer adulta, capaz y con una envidiable capacidad para articular las cosas que piensas y sientes. por eso, si tú me dices que no te pasa nada, sería irrespetuoso de mi parte pensar otra cosa. en cualquier caso, si en algún momento te pasa algo, me dices y conversamos.
me dejó callada.

en resumen: ¿quiere que la traten como a una mujer adulta, sujeto de derechos, igualmente digna de respeto que su pareja? pórtese como tal. va a ver que no era tan difícil. y usté niño, que se sintió aludido en el post anterior, antes de crucificar a acusaciones a las niñas que hacen lo aquí descrito, recuerde los versos sabios de sor juana inés de la cruz:

pues ¿para qué os espantais
de la culpa que teneis?
queredlas cual las haceis
o hacedlas cual las buscais.

pd. gracias a marcelius por corregirme el despiste.

-tol life, love-

mythbusters para hombres

con frecuencia me pasa que por el simple hecho de ser mujer, algunos creen saber de antemano cómo voy a reaccionar a una situación particular o cuáles son los deseos ocultos de mi corazón. cuando los saco de su error, la respuesta suele ser algo como “eso será usted, porque la mayoría de las mujeres…”. pues bueno, niños, les tengo una noticia: “la mayoría de las mujeres” si es que eso existe, no se parece ni cinco al estereotipo que ustedes tienen en la cabeza. que hay niñas malcriadas, manipuladoras y dependientes, eso se sabe. pero, o los tiempos han cambiado mucho y sus mercedes no se han dado cuenta, o las mujeres que yo conozco son todas raras de la misma manera, porque ninguna hace, cree o quiere esas cosas que ustedes consideran típicas. así que, como un servicio social, he aquí una serie de mitos sobre “las mujeres” que los invito a reconsiderar:

1. “¿tú y yo qué venimos siendo?”
una cosa es que una haya tenido relaciones estables y las haya disfrutado, y otra muy distinta, sépalo bien, que ande buscando desesperadamente con quien casarse. muchas veces -la mayoría, diría yo- esa mujer que usted tiene al frente quiere lo mismo que usted: un amor de verano (que para serlo no debe superar las tres semanas), una escapadita de un par de noches, sexo puro y simple o vaya usted a saber qué más. así que, por el bien de todos, no se arme videos, no empiece a pensar mentiras, no la llame la semana siguiente por cumplir. ella tampoco quería envejecer a su lado, señor. acéptelo, agradézcalo y siga con su vida.

2. “¿segura que quieres ver eso?”
un porcentaje creciente de mujeres en este mundo no gritamos cuando vemos un ratón ni nos tapamos los ojos si en la pantalla aparece sangre. muchas tenemos en nuestra lista de películas favoritas twenty eight days later (traducida en colombia como exterminio) y kill bill, especialmente la 2. somos las mismas que podemos ver documentales un domingo sin compadecer a la gacela que por fin las leonas logran almorzarse y que a fuerza de vivir solas afrontamos con la misma entereza un daño en el calentador o una cucaracha en la cocina. no es que queramos cogerla a besos, pero ¿acaso usted sí? así que bájese de la nube de que esta pobre princesita necesita que usted se haga cargo de ella ante las crueldades de la vida y más bien déle una mano cuando pueda, que se le agradece. no es más.

3. “¿estás lista?”
a mí me gusta verme bien dentro de lo posible. lo mismo le pasa a usted. pero ni usted ni yo nos demoramos una hora vistiéndonos para salir. el que a algunas mujeres se les haya vuelto una obsesión si les luce esa blusa o si engordaron una libra no significa que todas vivamos sufriendo por no ser de portada de revista. la mayoría de nosotras tenemos más cosas en nuestra vida que ropa y maquillaje, y créame que no es de eso que nos amanecemos hablando cuando estamos juntas. así que fresco. una no será angelina jolie, pero sumercé tampoco es matthew mcconaughey, ¿cierto?

4. “¿te pusiste brava?”
yo no sé con qué tatacoas ha compartido usted sus vidas anteriores, pero va siendo hora de que actualice imágenes. no puede ser que cada vez que una mujer está distraída, o anda pensando en otra cosa, o simplemente no es un torrente de sonrisas y mimos, usted se arma el video de que le pasa algo. a la mayoría de las mujeres que conozco no nos pasa nada el 96.7% de las veces que nos preguntan. así que, por favor, relájese. si nosotras hemos logrado escapar del cliché de las preguntas maricas (aunque de vez en cuando se nos salga un “¿en qué piensas?”) tal vez es hora de que usted comience también a dejar la paranoia y entienda que cuando nos quedamos calladas no siempre estamos preparando un mierdero. muchas veces lo único que pasa es que un tipo bien parecido entró en nuestro campo visual.

5. “¿quieres ser mi… mamá?”
es cierto que nos educaron para ser buenos partidos, y en consecuencia sabemos cocinar, bordar, hacer masajes y limpiar vidrios. pero eso no quiere decir que queramos adoptar a cuanto pendejo nos pasa al frente. no hay en este mundo una cosa más sexy que un tipo que sabe arreglárselas solo, ni nada tan aterrador como un niño perdido al que hay que escogerle la ropa y cantaletearlo para que se tome un remedio a la hora que es. estamos plenamente dispuestas a consentirle una gripa y puede que alguna vez nos dé por prepararle una comida especial. pero eso no quiere decir que nos interese cuidar de usted, darle de comer y resolverle los problemas, ni ahora ni después. comprensivas seremos, pero bobitas sí no.

6. “¿te vas?”
la idea hollywoodense de que las mujeres cuando se enamoran quieren estar 25 horas diarias pegadas de su amorcito es algo inexacta. eso pasa uno que otro fin de semana, al menos en la etapa de la nubecita rosada con olor a canela. pero luego la vida sigue su curso, y el amor tiene que encontrar un modo de coexistir con el resto de la vida. porque, ¿cómo le explico?, teníamos una vida antes de que usted llegara. una vida que incluía amigas y amigos, libros, películas, familia y otro montón de cosas que no siempre queremos compartir con sumercé. así que, cuando esa niña tan querida le diga que hoy va a salir con los amigos, no se quede en la casa rumiando los celos. salga con sus propios amigos, que así al otro día tendrán algo que contarse. si ella quiere pasar una noche sola en su casa, no se arme videos. vaya usted a ver a sus papás y entérese de los últimos acontecimientos familiares. le aseguro que al otro día ella no lo habrá olvidado y probablemente lo recibirá con más afecto del que mostró en la despedida. yo sé por qué se lo digo.

y finalmente, un consejito gratis: deje la hijueputa prevención y corra el riesgo de conocer a la nena que tiene en frente en vez de pensar que ya sabe cómo es porque con la novia del colegio usted aprendió todo lo que hay que saber sobre las mujeres. es altamente probable que esta sea distinta y que usted, por andar de pendejo, no se haya dado cuenta.

google y la soledad

en google la gente busca todo tipo de cosas, ya se sabe. desde pornografía hasta cuentos de hadas, pasando por horarios de atención en entidades estatales y resúmenes de libros famosos para presentar en el colegio. en mi caso google ha sustituído en gran parte al directorio telefónico (que ahora sólo abandona su cajón cuando necesito el número de la droguería) y el drae en línea permite a mis diccionarios acumular polvo en su anaquel como nunca antes. y todo eso está muy bien.

de hecho, uno de los deportes favoritos de quienes tenemos un blog es chismosear las palabras clave que traen visitantes a nuestros sitios. es bastante entretenido ver qué llegan buscando y algo triste saber que la mayoría se irán decepcionados porque acá, salvo en palabras sueltas, no se estaba hablando de lo que ellos querían. a todos nos pasa.

pero hoy que volví a mirar el tracking de este sitio después de muchos días, me llevé una sorpresa que me ha dejado algo conmovida. pues si antes la mayoría de las consultas tenían que ver con la guerra de las galaxias, la redacción de perfiles para un cargo específico (por culpa de este post) y la preparación de dulce de uchuvas, ahora lo que encuentro me demuestra que, o la gente cada día tiene menos amigos, madres y criterio, o alguna nueva publicidad de google está tratando de convencer a los inocentes usuarios de que el buscador de veras tiene todas las respuestas. quiero decir, señores y señoras, ¿en serio creen que google es el lugar correcto para hacer estas preguntas?

1- SALI DEL COLEGIO QUE HAGO
sumercé, niño, ¿espera llegar a una página que le diga “si acaba de salir del colegio y no sabe qué hacer examine sus habilidades e intereses (una orientación profesional puede ayudar), considere sus opciones y decida con criterios no sólo de corto plazo, sino coherentes con el conjunto de su proyecto de vida”? para eso uno se toma unas cervezas con los amigos, conversa con la prima que ya está en la universidad y le pregunta al papá por la situación económica en la casa. pero, ¿google?

2- le pongo los cuernos?
usté, niña (no me pregunte cómo, pero estoy segura de que es niña), ¿no cree que esa es una decisión que sólo puede tomar usted? consulte con su corazón, con sus principios, pregúntese qué espera de la relación que tiene con él, piense en si sería justo. y si se decide, por favor use condón. pero dejarle la responsabilidad a una página web… ¿acaso en unos años estará preguntándole a google si tiene el bebé o no, o si se separa de él porque le pega?

3- COMO PUEDO HACER PARA QUE UN HOMBRE ME HAGA CASO O SE ENAMORE DE MI
mirá, nena: que alguien se enamore de ti no suele ser algo que pueda obtenerse mediante una estrategia de google, cosmopolitan o la revista . pero además resulta que la parte complicada viene después, cuando hay que decidir si que él quiera estar con uno es suficiente o si hay que preguntarse además si uno quiere estar con él. luego vendrán consideraciones como que a veces, por enamorado que esté (uno, el otro o ambos) la relación no es buena idea. y así sucesivamente. el punto es ¿de veras no tienes una sola amiga con la que puedas tener esta conversación? quiero decir, puede que ella esté igual de perdida, pero al menos puede acompañarte a pasar la traga y darte apoyo moral…

4- Como hacer el amor si es friolenta
buenas, ¿para lo del sentido común? compre un edredón, experimente con la ducha si tiene calentador de paso, convérselo con él. pero, una vez más, ¿google?

la especie humana nunca deja de sorprenderme.

aclaración

pues sí, esas cosas pasan. y no, mamá, no puedo resolverlo. aprecio mucho que confíes en mí y cuentes conmigo, pero no estudié servicio técnico de computadores, no estaba en el pénsum de mi carrera. y haber nacido después de 1980 no me dio un phd automático en sistemas. puede que me las arregle con mi computador, pero no siempre sabré qué hacer cuando llames a decirme ‘yo no hice nada, el letrerito salió ahí de repente’.

pd. gracias a mr. incógnito por la imagen.