con frecuencia me pasa que por el simple hecho de ser mujer, algunos creen saber de antemano cómo voy a reaccionar a una situación particular o cuáles son los deseos ocultos de mi corazón. cuando los saco de su error, la respuesta suele ser algo como “eso será usted, porque la mayoría de las mujeres…”. pues bueno, niños, les tengo una noticia: “la mayoría de las mujeres” si es que eso existe, no se parece ni cinco al estereotipo que ustedes tienen en la cabeza. que hay niñas malcriadas, manipuladoras y dependientes, eso se sabe. pero, o los tiempos han cambiado mucho y sus mercedes no se han dado cuenta, o las mujeres que yo conozco son todas raras de la misma manera, porque ninguna hace, cree o quiere esas cosas que ustedes consideran típicas. así que, como un servicio social, he aquí una serie de mitos sobre “las mujeres” que los invito a reconsiderar:
1. “¿tú y yo qué venimos siendo?”
una cosa es que una haya tenido relaciones estables y las haya disfrutado, y otra muy distinta, sépalo bien, que ande buscando desesperadamente con quien casarse. muchas veces -la mayoría, diría yo- esa mujer que usted tiene al frente quiere lo mismo que usted: un amor de verano (que para serlo no debe superar las tres semanas), una escapadita de un par de noches, sexo puro y simple o vaya usted a saber qué más. así que, por el bien de todos, no se arme videos, no empiece a pensar mentiras, no la llame la semana siguiente por cumplir. ella tampoco quería envejecer a su lado, señor. acéptelo, agradézcalo y siga con su vida.
2. “¿segura que quieres ver eso?”
un porcentaje creciente de mujeres en este mundo no gritamos cuando vemos un ratón ni nos tapamos los ojos si en la pantalla aparece sangre. muchas tenemos en nuestra lista de películas favoritas twenty eight days later (traducida en colombia como exterminio) y kill bill, especialmente la 2. somos las mismas que podemos ver documentales un domingo sin compadecer a la gacela que por fin las leonas logran almorzarse y que a fuerza de vivir solas afrontamos con la misma entereza un daño en el calentador o una cucaracha en la cocina. no es que queramos cogerla a besos, pero ¿acaso usted sí? así que bájese de la nube de que esta pobre princesita necesita que usted se haga cargo de ella ante las crueldades de la vida y más bien déle una mano cuando pueda, que se le agradece. no es más.
3. “¿estás lista?”
a mí me gusta verme bien dentro de lo posible. lo mismo le pasa a usted. pero ni usted ni yo nos demoramos una hora vistiéndonos para salir. el que a algunas mujeres se les haya vuelto una obsesión si les luce esa blusa o si engordaron una libra no significa que todas vivamos sufriendo por no ser de portada de revista. la mayoría de nosotras tenemos más cosas en nuestra vida que ropa y maquillaje, y créame que no es de eso que nos amanecemos hablando cuando estamos juntas. así que fresco. una no será angelina jolie, pero sumercé tampoco es matthew mcconaughey, ¿cierto?
4. “¿te pusiste brava?”
yo no sé con qué tatacoas ha compartido usted sus vidas anteriores, pero va siendo hora de que actualice imágenes. no puede ser que cada vez que una mujer está distraída, o anda pensando en otra cosa, o simplemente no es un torrente de sonrisas y mimos, usted se arma el video de que le pasa algo. a la mayoría de las mujeres que conozco no nos pasa nada el 96.7% de las veces que nos preguntan. así que, por favor, relájese. si nosotras hemos logrado escapar del cliché de las preguntas maricas (aunque de vez en cuando se nos salga un “¿en qué piensas?”) tal vez es hora de que usted comience también a dejar la paranoia y entienda que cuando nos quedamos calladas no siempre estamos preparando un mierdero. muchas veces lo único que pasa es que un tipo bien parecido entró en nuestro campo visual.
5. “¿quieres ser mi… mamá?”
es cierto que nos educaron para ser buenos partidos, y en consecuencia sabemos cocinar, bordar, hacer masajes y limpiar vidrios. pero eso no quiere decir que queramos adoptar a cuanto pendejo nos pasa al frente. no hay en este mundo una cosa más sexy que un tipo que sabe arreglárselas solo, ni nada tan aterrador como un niño perdido al que hay que escogerle la ropa y cantaletearlo para que se tome un remedio a la hora que es. estamos plenamente dispuestas a consentirle una gripa y puede que alguna vez nos dé por prepararle una comida especial. pero eso no quiere decir que nos interese cuidar de usted, darle de comer y resolverle los problemas, ni ahora ni después. comprensivas seremos, pero bobitas sí no.
6. “¿te vas?”
la idea hollywoodense de que las mujeres cuando se enamoran quieren estar 25 horas diarias pegadas de su amorcito es algo inexacta. eso pasa uno que otro fin de semana, al menos en la etapa de la nubecita rosada con olor a canela. pero luego la vida sigue su curso, y el amor tiene que encontrar un modo de coexistir con el resto de la vida. porque, ¿cómo le explico?, teníamos una vida antes de que usted llegara. una vida que incluía amigas y amigos, libros, películas, familia y otro montón de cosas que no siempre queremos compartir con sumercé. así que, cuando esa niña tan querida le diga que hoy va a salir con los amigos, no se quede en la casa rumiando los celos. salga con sus propios amigos, que así al otro día tendrán algo que contarse. si ella quiere pasar una noche sola en su casa, no se arme videos. vaya usted a ver a sus papás y entérese de los últimos acontecimientos familiares. le aseguro que al otro día ella no lo habrá olvidado y probablemente lo recibirá con más afecto del que mostró en la despedida. yo sé por qué se lo digo.
y finalmente, un consejito gratis: deje la hijueputa prevención y corra el riesgo de conocer a la nena que tiene en frente en vez de pensar que ya sabe cómo es porque con la novia del colegio usted aprendió todo lo que hay que saber sobre las mujeres. es altamente probable que esta sea distinta y que usted, por andar de pendejo, no se haya dado cuenta.